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Latinoamérica: una nueva era para las startups y el talento

Según el consultor Daniel Falcón, al aprovechar la oportunidad que abre el temporal que atraviesa la industria de startups en la región, las organizaciones latinoamericanas deben ser capaces de adaptarse, de evolucionar tan rápido como está evolucionando el talento y de prescindir de esquemas como la jornada laboral de ocho horas.

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Latinoamérica: una nueva era para las startups y el talento
Foto: Efe

Los mercados del mundo y, sobre todo, de Latinoamérica viven momentos convulsos. Al profundo impacto que ha tenido la pandemia de la COVID-19 en nuestras economías desde hace poco más de dos años, se sumó la incertidumbre política de una seguidilla de cambios de gobierno en nuestra región, el aumento en la volatilidad generado por la prolongada guerra en Ucrania y la agudización de una tendencia inflacionaria global que afecta no solo el costo de vida de nuestros ciudadanos, sino también los costos financieros de las organizaciones.

Este entorno incierto y volátil, con profunda implicancia en los mercados de Latinoamérica, se traduce en una presión cada vez mayor sobre los márgenes de las compañías y la rentabilidad esperada de las inversiones. Así, tras una época de intensas inyecciones de capital para mitigar el golpe de la crisis sanitaria, hoy la disponibilidad de grandes fondos para ser invertidos a diestra y siniestra, bajo promesas o expectativas de grandes retornos, es cada vez más restringida.

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El dinero ‘barato’ que existía antes es, ahora, un bien escaso y el apetito de riesgo de los inversionistas, como es habitual, tenderá a reducirse en medio de la incertidumbre. Luego de años de financiamiento intensivo y de su explosión en nuestra región, esto abre un cambio radical de época para el ecosistema de startups.

Emprendimientos bajo la lupa

En esta nueva era, delineada por los factores de riesgo descritos, la simple promesa del valor futuro resultará insuficiente para grandes inversores de la industria, como los Venture Capital. Ante el ‘encarecimiento’ del dinero y la presión sobre los márgenes, los inversionistas priorizarán a organizaciones más seguras, que no dependan de cantidades exorbitantes de dinero para alcanzar su punto de equilibrio y para lograr la tan ansiada escalabilidad.

Poco a poco, estamos viendo proyecciones de crecimiento, planes de financiamiento y valorizaciones más realistas para las startups de la región. Lo cual presiona, a su vez, a estas hacia una mayor restricción de gasto y al desarrollo de estrategias que prioricen la rentabilidad por sobre la aceleración radical del crecimiento.

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Un ejemplo claro —no necesariamente acertado— de esa búsqueda de eficiencia son los casi 45.000 trabajadores despedidos en lo que va del año por las startups a nivel mundial, como recoge Layoff.fyi, plataforma internacional colaborativa que registra los despidos de la industria tecnológica. Solo en junio, la cifra de despidos alcanza los 17.000 trabajadores. Buena parte de esta cifra ha sido nutrida por una ola recortes de personal de unicornios y startups latinoamericanas, como la brasilera Olist, las argentinas MURAL y Buenbit, o la mexicana Bitso.

La necesidad de captar talento

En un contexto marcado por el déficit y la fuga de talentos en nuestra región, a raíz del cambio de hábitos de trabajo y de necesidades extralaborales de las personas, esto constituye una gran oportunidad para las organizaciones líderes de diversas industrias en la región. El talento sigue en movimiento, mientras la escasez de talento calificado —sobre todo en materia de skills digitales— sigue profundizándose, y es ahí donde nuestras compañías pueden y deben reforzar esfuerzos para atraer a estos trabajadores altamente calificados que la ola de despidos dejó libre.

Sin embargo, hacerlo demandará también un cambio de mindset en las formas de atraer ese talento y de diseñar una oferta que incluya una mayor predominancia de la vida extralaboral de las personas. Esto es más retador, debido al progresivo crecimiento de esquemas de trabajo remotos, asíncronos, flexibles y por objetivos, los cuales garantizan la productividad.

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Para aprovechar la oportunidad que abre el temporal que atraviesa la industria de startups en la región, las organizaciones latinoamericanas deben ser capaces de adaptarse, de evolucionar tan rápido como está evolucionando el talento y de prescindir de esquemas tan arraigados como el de trabajar 8 horas al día u ofrecer incentivos estándar para trabajadores con miles de intereses, procedencias y estilos de vida diferentes. Aquellas compañías que logren acelerar esta transformación serán las que sacarán ventaja y las que estén mejor preparadas para cuando la incertidumbre y la volatilidad se disipen.

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Sobre el autor:

Daniel Falcón es fundador y CEO de Neo Consulting, consultora de innovación y transformación digital con más de 20 años en el mercado y operaciones en Perú, Chile, Colombia y México.

Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.

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