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¿Cómo prevenir con éxito el acoso sexual laboral?

Marlene Molero explica por qué las iniciativas empresariales para prevenir el hostigamiento o el acoso sexual laboral fracasan.

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¿Cómo prevenir con éxito el acoso sexual laboral?

Estados Unidos tiene una larga tradición de capacitaciones —en muchos casos, obligatorias— sobre prevención del hostigamiento o acoso sexual laboral. De hecho, tal como señalan Frank Dobbin y Alexandra Kalev en Harvard Business Review, para 1997, el 75% de empresas norteamericanas ya las tenían implementadas. Sin embargo, su éxito parece haber sido limitado. Dobbin y Kalev encontraron que, en 2020, el porcentaje de mujeres que reportaban hostigamiento o acoso sexual en el ámbito laboral llegaba al 40%, porcentaje similar al de la década de los 80.

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En Perú, tenemos una ley sobre acoso sexual desde el 2004. Entre las obligaciones de este dispositivo figura la de capacitar al personal y, al menos en empresas grandes y formales, esto se suele cumplir. Sin embargo, las mujeres reportan estar expuestas a situaciones de hostigamiento o acoso sexual en los espacios de trabajo en porcentajes también cercanos al 40%. No hay mayor diferencia con el índice que se reporta en países que no tienen esta obligación.

¿Qué es lo que no funciona? Hay un enfoque legalista en el cómo se hacen, qué transmiten y a quién se dirigen estas acciones. Las capacitaciones tradicionales tienden a enfocarse en los hombres como el problema y en los comportamientos masculinos que hay que eliminar. Investigaciones recientes sobre la materia reportan impactos perversos en esta forma de aproximación. Los porcentajes que hemos reportado de Estados Unidos y Perú parecen confirmarlo.

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¿Qué otro enfoque podemos adoptar? La propuesta es dejar de centrar los esfuerzos en quienes hacen y reciben el acoso y poner atención en los terceros, quienes, en buena cuenta, somos todos. En inglés, esta estrategia se conoce como bystander approach. ¿Cómo se implementa esta estrategia? Dirigiendo los esfuerzos de comunicación y capacitación a enseñarles a las personas a reconocer situaciones de hostigamiento o acoso sexual en el trabajo como posibles terceros espectadores y no como víctimas o victimarios.

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En concreto, se enseña a los terceros:

  • A intervenir generando una distracción. Por ejemplo, dejando caer algo en el piso o preguntar por el clima o alguna indicación.
  • A intervenir de manera directa en la situación. Por ejemplo, llamando la atención sobre lo que está ocurriendo o preguntándole a la víctima si se encuentra bien.
  • A buscar ayuda con alguien que pueda atender la situación, como el área de recursos humanos.  

La posición del tercero alivia la carga de la víctima, que ya hace todo lo posible para lidiar con la situación. También apacigua la carga que recae sobre los hombres, la cual los posiciona como el problema. Y les da la responsabilidad a quienes están en mejor posición de actuar porque no llevan consigo los temores propios de quien está enfrentando esta situación. Sobra decir que, actualmente, esto es lo que realmente funciona.

SOBRE LA AUTORA:

Marlene Molero Suárez, CEO y fundadora de GenderLab.

Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.

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