A nivel de infraestructura, es vital construir plantas de producción de hidrógeno, almacenamiento y transporte especializado, estaciones de carga de hidrógeno y una red de energía robusta, Carlos Travezaño, CEO de Siemens en Perú y Ecuador.
Latinoamérica tiene el potencial a largo plazo de producir volúmenes competitivos de
hidrógeno verde para exportárselo al resto del mundo, de acuerdo con un estudio realizado
por IEA (International Energy Agency) en 2021. Algunos países tienen una estrategia
definida, como Chile que plantea ser el productor más económico de hidrógeno verde en el
mundo hacia el 2030. En paralelo, países como Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa
Rica, Paraguay y Uruguay ya han publicado estrategias nacionales para la implementación
de este tipo de energía.
En este contexto, en el que no podemos permitirnos quedarnos atrás, ¿qué estamos haciendo los peruanos, y a qué retos nos enfrentamos? Primero debemos entender por qué es importante. El hidrógeno verde se produce a partir de fuentes de energía renovables, por lo cual, su producción no genera emisiones de gases de efecto invernadero. Por ello, desde Siemens consideramos que se trata de una pieza clave para la transición energética y la descarbonización de la economía global.
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Adicionalmente, las ventajas de implementar hidrógeno verde no solo son
medioambientales, sino también económicas. En Chile, las energías renovables atrajeron un
total de US$17.882 millones en el período del 2017 al 2022, de acuerdo con el reporte
Climatescope. Por otro lado, Colombia espera conseguir inversiones por más de USD 5.500
millones para el 2030 como resultado del desarrollo de proyectos en la industria del
hidrógeno verde, según aseguró el Ministerio de Minas y Energía del país vecino.
En ese sentido, debemos entender las capacidades energéticas renovables actuales que
tiene el país, para determinar el potencial que el hidrógeno verde debe igualar o superar. De
acuerdo con un reporte de Enel, los recursos energéticos renovables no convencionales
(solar, eólico, bagazo y biogás), generaron 696 GWh en 2023. Es decir, aproximadamente el
20% del total de energía producida ese año por la institución (3,544 GWh). Por otro lado, la
producción eléctrica nacional con energías renovables representó el 8.2% del total en noviembre del 2023, con 418 GWh, según el MINEM. En otras palabras, la producción de energía renovable se está abriendo un espacio importante a nivel nacional.
Recientemente, el Congreso de la República aprobó la Ley de fomento del hidrógeno verde
(N.º 31992), la cual busca promover la investigación, la producción, el almacenamiento, la
distribución y el uso del hidrógeno verde como combustible y vector energético. Sin
embargo, su implementación aún enfrentará una serie de retos.
Para empezar, debemos afrontar el obstáculo del déficit de infraestructura actual, lo cual
viene acompañado de una fuerte inversión. Se tendrán que desarrollar plantas de
producción de hidrógeno, almacenamiento y transporte especializado, estaciones de carga
de hidrógeno y una red de energía robusta.
Otro gran reto es el de contar con pocos profesionales especializados en el manejo del
hidrógeno verde. De igual manera, se necesitarán expertos en los campos de la
investigación y el desarrollo para seguir avanzando con esta tendencia. Será importante
hacer un plan de capacitación que permita que los profesionales peruanos puedan aprender
más sobre la transición energética y el papel clave del hidrógeno verde.
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Ante estos retos, podemos apoyarnos en la tecnología. Por ejemplo, los gemelos digitales
(Digital Twins) pueden mejorar la toma de decisiones, al simular cómo se comportan los
activos dados ciertos insumos y recopilar datos de múltiples fuentes. Esta tecnología, junto
con la automatización de sistemas, puede ampliar rápidamente la capacidad de producción
de las plantas de hidrógeno verde. Además, integran soluciones necesarias como la
ciberseguridad, la interoperabilidad, la conectividad y los servicios de mantenimiento para
acelerar la comercialización.
En resumen, el hidrógeno verde no solo representa una oportunidad para combatir el
cambio climático y reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, sino que
también puede ser un motor de crecimiento económico y desarrollo sostenible. Por ello,
Perú debería apostar por el hidrógeno verde: el sector público y el privado deben unir
fuerzas para impulsar la implementación estratégica de esta tecnología y no dejar que se
nos escape, una vez más, la oportunidad de convertirnos en un jugador clave dentro de
Latinoamérica.
Sobre el autor:
Carlos Travezaño, CEO de Siemens en Perú y Ecuador.
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
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