La evaluación de los jefes debe incluir su capacidad para liderar, inspirar y desarrollar a su equipo. Claudia Ramírez, consejera en relaciones laborales en Vinatea & Toyama Abogados, señala los aspectos multidisciplinarios que se deben evaluar.
Durante el primer semestre, las empresas suelen llevar a cabo las evaluaciones de desempeño de sus trabajadores respecto al año anterior. A través de estas evaluaciones, se analiza tanto el grado de cumplimiento de los objetivos encargados, así como como su comportamiento y cómo éste refleja los valores y principios de la empresa.
Los jefes son también trabajadores, por lo que también son evaluados. Por ello, es muy importante aprovechar la evaluación de desempeño para validar si un jefe es realmente un líder y, por lo tanto, si debe encontrarse a cargo no solo de los procesos de la compañía, sino también a cargo de un grupo de personas.
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En la relación laboral, el jefe es quien acompaña al trabajador a lo largo de su desarrollo, por lo que tiene un alto grado de responsabilidad en generar compromiso entre él y el negocio. Así, el jefe es responsable tanto del “enamoramiento” laboral, promoviendo que el trabajador pueda estar motivado, entregando lo mejor de sí, como también tiene una gran responsabilidad en el momento de la “ruptura” laboral, en la que el trabajador decide buscar otros horizontes.
Los jefes tienen la responsabilidad de generar la productividad del equipo, a través de la generación de un ambiente donde todos se sientan debidamente reconocidos y valorados. La cercanía que un jefe puede generar con el equipo le permitirá identificar y resolver rápidamente potenciales conflictos, promoviendo un buen clima laboral.
Teniendo el jefe un rol tan importante y siendo el responsable de atender a los trabajadores durante toda la relación laboral, ¿cómo pueden las empresas medirlos en el cumplimiento de esta tarea? Y, más importante aún, ¿cómo se puede saber si el jefe es en realidad un buen líder?
Para evaluar efectivamente a un jefe y conocer si tiene perfil de liderazgo, se deben evaluar aspectos multidisciplinarios, más allá del conocimiento técnico:
- Un buen líder debe ser capaz de manejar herramientas de comunicación: debe saber escuchar de manera activa y compartir mensajes de manera asertiva.
- Los buenos jefes son expertos en manejo de su propia inteligencia emocional y pueden moldear a la de su equipo.
- Los buenos jefes son empáticos, buscando generar una conexión con cada uno de sus trabajadores, atendiéndolos como esperan ser tratados.
- El buen jefe es generoso con su equipo, compartiendo con ellos su experiencia y conocimiento.
La evaluación del desempeño de un jefe también debe incluir el análisis de los resultados obtenidos por su equipo. Un líder exitoso es aquel que logra que su equipo alcance o supere los objetivos planteados, manteniendo un alto nivel de motivación y compromiso.
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Así, la evaluación de los jefes debe incluir su capacidad para liderar, inspirar y desarrollar a su equipo. Solo así las empresas podrán identificar a los verdaderos líderes y asegurar el crecimiento sostenible tanto del negocio como de sus trabajadores, promoviendo la mejora continua de procesos y el desarrollo de las organizaciones que necesita nuestro país para el necesario crecimiento económico y la urgente reducción de la pobreza.
Sobre la autora:
Claudia Ramírez es consejera en relaciones laborales en Vinatea & Toyama Abogados.
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
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