Los líderes deben asegurarse de conocer bien su negocio, generar eficiencia financiera, mitigar riesgos, empoderar a sus equipos, entre otras acciones, recomienda Oscar Pizarro Ubillus, gerente general de Tai Loy.

Es innegable que el último año ha sido duro.  El segundo semestre del 2023 y el primer semestre del 2024 presentaron escenarios muy retadores para los negocios, y en el mejor de los casos, un tenue crecimiento.  Ahora, ubicados en el último trimestre del año en curso, empiezan ya a vislumbrarse algunos vestigios concretos de recuperación económica, que debería continuar en el 2025.  Una mejor proyección del PBI (aproximadamente 3%) y una inflación controlada, sumadas a menores tasas de interés y escenarios más favorables para la pesca, construcción, agroindustria y comercio.  El panorama se fortalece aún más con la próxima inauguración de grandes proyectos de infraestructura, como el megapuerto de Chancay.

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En esta coyuntura, ¿Cuáles deben ser las premisas claves para gestionar los negocios y las organizaciones?  ¿Qué deben priorizar los líderes en el 2025 para aprovechar mejor estas oportunidades?

Les comparto algunas ideas a continuación:

  1. Empieza por armar tu plan de negocios para los años 2025 y 2026. El plan debe ser detallado e incluir análisis del entorno externo e interno, con un énfasis en la identificación de las principales oportunidades y amenazas; los proyectos más importantes para cada año; los planes de acción; los plazos de ejecución; los factores clave de éxito; las inversiones necesarias; los riesgos y planes de mitigación; y las proyecciones de resultados, que siempre deben incluir análisis de sensibilidad (es decir, la simulación de distintos escenarios).
  2. Establece claramente las prioridades. Define una lista con las oportunidades con mayor probabilidad de éxito y con mayor potencial. Define cuál es la estrategia a seguir en cada caso: nuevos clientes, nuevos productos, expansión geográfica, etc. Cada una de esas estrategias debe tener un plan de acción y un responsable.  El equipo debe conocer claramente los proyectos prioritarios y los objetivos de todas las áreas deben alinearse con estas prioridades para asegurar el enfoque.
  3. Asegúrate de “dominar tu negocio”. Debes conocer cada detalle de tu modelo de negocio y de la experiencia del cliente con tus productos y servicios.  Es decir, saber quiénes son tus competidores actuales y potenciales y quiénes tus socios estratégicos más importantes.
  4. Todo lo que hagas debe estar centrado en el cliente y en su experiencia.  Los consumidores son cada vez más selectivos e informados.  Los próximos años las empresas exitosas serán las que se diferencien por brindar la mejor experiencia y omnicanalidad.  Esto sólo puede lograrse conociendo en detalle a tu cliente.  No escatimes en programas relacionados a mejorar la disponibilidad de data para la toma de decisiones de mercadeo.
  5. A nivel financiero, busca lograr la mayor eficiencia posible. Asegurar un saludable manejo del flujo de caja y del capital de trabajo puede ser las mayores ventajas competitivas en entornos como los que se presentarán en los próximos años.  No podemos olvidar que el 2026 será un año de cambio de gobierno.
  6. Analiza en detalle cómo puedes optimizar tu cadena de suministro.  Enfócate en lograr visibilidad completa, el menor costo logístico y con los mejores tiempos de entrega.
  7. Medición constante. No se puede gerenciar lo que no se puede medir. Una organización enfocada en la ejecución debe contar con métricas para cada proceso, y los avances y resultados deben evaluarse continuamente. Los objetivos relacionados con la ejecución de proyectos estratégicos deben incluirse en el proceso de evaluación anual de desempeño. Promueve una cultura en donde cada colaborador “haga que las cosas pasen”.
  8. La importancia del Sponsorship. La alta gerencia y el CEO deben ser los principales embajadores de los proyectos estratégicos, involucrándose directamente en su avance.
  9. Equipo adecuado. Asegúrate de contar con el equipo correcto, con las habilidades y conocimientos necesarios, y que cada miembro tenga clara su función y responsabilidad en los planes de negocio.  
  10. Mitigación de riesgos. Es esencial tener un plan de mitigación de riesgos, que permita anticipar cómo actuar ante cambios o situaciones inesperadas y qué variables podrían afectar negativamente la ejecución de los planes. Recuerda que, en un escenario de incertidumbre, se pueden tener malas noticias, pero jamás deberían ser sorpresas. La identificación de riesgos, anticipación y la adaptabilidad son claves para asegurar la resiliencia.
  11. Empoderamiento. El equipo debe tener la capacidad y respaldo para tomar decisiones, siempre que sean reversibles. Solo es necesario escalar si una decisión implica un cambio irreversible con riesgos para la operación o el proyecto.
  12. Reconocimiento. La motivación es crucial para acelerar la ejecución de los planes. Reconocer y premiar a quienes culminan proyectos dentro de los plazos y métricas establecidas fomenta una cultura positiva que se extiende a toda la organización.

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Finalmente, el componente más importante en cualquier organización, que sostiene la estrategia de negocio, son las personas. Cuidar y retener el talento, así como atraer a los mejores profesionales es clave. Un buen clima laboral, un ambiente de trabajo justo e inclusivo y una organización donde todos estén orgullosos de pertenecer, son factores que tendrán una correlación directa con los buenos resultados.

SOBRE EL AUTOR

Oscar Pizarro Ubillus es gerente general de Tai Loy

Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.

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