Un director independiente debe ser capaz de trabajar en equipo y sus conocimientos deben ser un "verdadero complemento" para sus colegas, afirma el procesor César Antúnez de Mayolo.

Perteneces a la segunda generación de una familia que es propietaria de una mediana empresa, la cual en los últimos años ha crecido sostenidamente. 

Tras mucho tiempo y esfuerzo en reuniones y deliberaciones con ayuda de terceros, cuentan con un protocolo familiar y nuevos estatutos, dentro de los cuales se ha estipulado que tres de los puestos de directores que hasta ahora venían siendo ocupados por miembros de la familia, sean cubiertos por profesionales independientes, decisión que generó fricciones familiares, pero se respetará plenamente. 

Al ser la empresa un factor “nuclear” de la familia, todos tus familiares tienen algo así como un “legado” que cumplir, sean o no accionistas.  Si bien hay ciertos conocimientos y destrezas que deberían tener los nuevos miembros del directorio, los accionistas consideran que un factor clave será que sean personas en quienes se pueda confiar, considerando sobretodo la naturaleza del sector en el que compiten y que habrán ciertos temas familiares que será muy difícil no sigan apareciendo durante las sesiones de directorio. 

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Saben que la confianza se va ganando con los años y por ello algunos ex funcionarios de la empresa y actuales asesores que ya gozan de la confianza de la familia han sido presentados como candidatos para el proceso de selección de directores independientes.

¿Cómo definir correctamente el perfil del director independiente que requiere una empresa? ¿Qué tanto debería de pesar el factor “confianza”? ¿Cómo podemos iniciar correctamente el proceso de búsqueda, buscando tomar la mejor decisión para la organización?

La “independencia”

Aquellas decisiones referidas a la estrategia, inversiones, gestión del riesgo, gestión del talento y gobernanza en una empresa, por su naturaleza compleja y por estar relacionadas con el largo plazo, suelen estar reservadas para el directorio, como órgano rector.  Ese directorio podrá operar solamente con miembros que sean accionistas o en algún momento incluir también a directores que no sean accionistas, conocidos también como “independientes”, llamados así porque no tienen vínculos directos ni intereses en relación a los principales accionistas o a la administración, para que sus decisiones puedan tomarlas con libertad, enfocadas en el beneficio de la empresa y sin conflictos de interés.

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Según la Encuesta a Familias Empresarias realizada por EY y la Asociación de Empresas Familiares del Perú en 2019, el 57% de los directorios de las empresas del estudio contaban con al menos un Director Independiente.

El perfil

La función más importante de un directorio tiene que ver con la gobernanza, que implica la evaluación y retroalimentación del CEO, responsable de armar su equipo ejecutivo y gestionar el día a día de la empresa, buscando no interferir sino más bien potenciar su trabajo.  Al ejercer la gobernanza, los directores carecen de autoridad para actuar de manera individual o por separado dentro de la empresa, teniendo sólo autoridad para actuar de manera grupal o colegiada, a través de las sesiones de directorio.  Será importante que además de que un nuevo director pueda realmente trabajar en equipo, sus conocimientos y experiencia sean un verdadero complemento al perfil de sus colegas.

Según el estudio Corporate Board Practices en base a las empresas más importantes de EE.UU. publicado por The Conference Board ESG Center en el 2023, el campo de experiencia  más relevante para reclutar miembros independientes de directorio es estrategia de negocios (70% de importancia), seguido de  gobernanza (38%), ESG (34%), ciberseguridad (20%) y  tecnología (25%). 

Evitemos sesgos

Pensando en la confianza, seguramente estaremos tentados a invitar a integrar nuestro directorio a un amigo con quien jugamos tenis o golf y sabemos que es un buen profesional, o quizás al abogado o contador externo de la empresa -quienes ya están familiarizados con el negocio-.  ¿Serían ellos capaces de cuestionar nuestras decisiones de manera objetiva, cuando corresponda? De no ser así, será difícil que contribuyan  de manera constructiva y estratégica al directorio, limitando el desarrollo de la empresa.

Hace dos mil años Tácito decía que algunos líderes del Imperio Romano elegían a sus consejeros o generales basándose solo en la lealtad, aunque carecieran de habilidades, lo que consideraba peligroso, pues estaban rodeados de gente incapaz de cuestionarlos y de advertirles de los riesgos.  Recordemos al gran historiador romano cuando estemos buscando un nuevo director independiente.

¿Qué deberíamos considerar cuando busquemos un nuevo director independiente?

Sobre el autor:

César Antúnez de Mayolo es profesor de Pacífico Business School y director independiente de empresas.

Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.


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