La innovación es clave para garantizar la sostenibilidad en los negocios e invertir en ella es necesario para reducir la exposición a riesgos globales, asegura José Luis Velásquez, socio líder de Sostenibilidad y Cambio Climático en PwC Perú.

La sostenibilidad ya no es una opción. Según la Encuesta de Percepción 2024-2025 del Foro Económico Mundial, los principales riesgos globales que podrían llevar a una crisis son conflictos armados, eventos climáticos extremos, confrontaciones geoeconómicas, desinformación y polarización social. En Perú, el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), advierte que los riesgos más críticos son los políticos, como la transnacionalización de las organizaciones delictivas o el fortalecimiento de las economías ilegales, y los sociales, como el aumento de la criminalidad y los conflictos internos.

Los riesgos ambientales también están presentes, aunque en menor medida: gestión de residuos, daños ambientales causados por el hombre a gran escala y fenómenos naturales y meteorológicos extremos, son algunos de ellos. Sin embargo, las preocupaciones tienden a centrarse más en los riesgos sociales, pero que finalmente son consecuencia de los riesgos ambientales.

Por ejemplo, la inacción frente al incremento de temperatura puede provocar eventos climáticos extremos o inesperados, que generen conflictos geopolíticos o sociales por escasez de recursos y migraciones poblacionales. En este sentido, el climático predomina como el principal riesgo y puede exacerbar otros riesgos como seguridad alimentaria, estrés hídrico, pérdida de la biodiversidad y conflictos sociales.

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El Índice Económico de Cero Emisiones de PwC, revela que, en 2020, las diferentes economías del mundo debían reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a una tasa de al menos 11,7% por año cada una para limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados por encima de niveles preindustriales. No obstante, en 2024, esa tasa de descarbonización necesaria aumentó a 20,4% anual. Esto evidencia que las acciones empleadas actuales no han sido suficientes.

En esa línea, la innovación es fundamental para acelerar la reducción de la brecha de descarbonización. Elementos como la inteligencia artificial, modelos predictivos para anticipar fenómenos climáticos y la tecnología climática que permite capturar carbono de la atmósfera, ayudarán a la resiliencia climática y a reducir los gases de efecto invernadero. Además, no hay que perder de vista que los bosques, los manglares y las especies marinas, son elementos naturales de captación de emisiones de carbono. Por ello, la innovación orientada a la protección y amplitud de elementos de biodiversidad también será clave para reducir dicha brecha. 

Si bien existen proyectos de innovación orientados a tecnología climática, su impacto no ha sido el esperado por la asimetría existente entre los fondos generados y asignados. Según el reporte de Tecnología Climática 2024 de PwC, solo US$0,78 billones, menos del 5% del valor de financiamiento potencial, se destinaron a proyectos de inteligencia de datos, captura y almacenamiento sobre gases de efecto invernadero. A su vez, cerca del 80% de los financiamientos se orientan a la industria energética y de transporte, a pesar de que solo generan alrededor del 28% de las emisiones globales.

En conclusión, las grandes limitaciones que existen para atacar el riesgo climático no solo radican en la aceleración de proyectos de innovación y tecnología climática, sino también en la falta de un flujo efectivo de financiamiento hacia proyectos de mayor impacto.

Sobre el autor:

José Luis Velásquez, socio líder de Sostenibilidad y Cambio Climático en PwC Perú.

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