Para Cindy Sandoval, de IBM, el ritmo acelerado de adopción tecnológica requiere que las organizaciones garanticen que los agentes autónomos sigan actuando dentro de los márgenes previstos.

La inteligencia artificial (IA) está transformando el mundo a un ritmo acelerado, avanzando hacia sistemas cada vez más autónomos. Hoy hablamos de agentes de IA capaces de tomar decisiones complejas sin supervisión directa, de interactuar con sistemas y herramientas externas sin necesidad de intervención humana. Este nuevo escenario requiere pensar cómo van a comportarse esos sistemas, cómo se van a supervisar y qué estructuras permitirán que operen de forma alineada a los objetivos empresariales.

A medida que los agentes involucran a múltiples partes y recursos externos, se vuelve cada vez más complejo determinar quién es responsable de las decisiones tomadas. Y en América Latina, los CEO están adoptando una mentalidad audaz frente a la transformación tecnológica. El 57% de ellos invierte en tecnologías incluso sin comprender por completo su valor, mientras que el 62% asegura que deberá asumir más riesgos que su competencia para mantener una ventaja competitiva. Este enfoque refleja un liderazgo que busca adaptarse rápidamente en un entorno empresarial en constante evolución.

Lee también: El costo oculto de la informalidad digital: ¿Cómo muchas pymes peruanas pierden productividad y clientes por falta de integración?

Pero este ritmo acelerado de adopción tecnológica plantea una pregunta urgente: ¿cómo aseguramos que los agentes autónomos sigan actuando dentro de los márgenes previstos, incluso sin supervisión constante? Esta complejidad hace evidente la necesidad de establecer una gobernanza sólida, un conjunto de prácticas que permitan monitorear, validar y definir límites sobre el funcionamiento de estos sistemas.

Ya no basta con auditar los resultados finales. Se necesita trazabilidad completa, desde saber qué herramientas se implementaron, qué datos se procesaron, hasta cómo se tomó cada decisión. Una buena estrategia de gobernanza debe incluir evaluaciones periódicas, validación funcional, monitoreo continuo y controles técnicos, como la posibilidad de restringir funciones o desactivar agentes cuando sea necesario.

Revisa:  Shadow AI: cuando la búsqueda de productividad se convierte en un potencial riesgo

También es clave definir quién puede modificar los modelos, bajo qué criterios y con qué frecuencia es clave para garantizar un marco de confianza y transparencia. Gobernar la IA no es restringir la innovación, sino anticiparse a los problemas para que los agentes operen con claridad y alineados a los objetivos. Y en un entorno cada vez más complejo, eso marca la diferencia entre avanzar a ciegas o liderar con propósito.

Sobre la autora:

Cindy Sandoval es líder de Software para IBM en Perú, Ecuador y Bolivia

Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.