Los resultados de negocio, por positivos que sean, no son sostenibles si las personas que los ejecutan no tienen la convicción y la conexión necesaria para mantener el ritmo, dice Maisa Mercado, CEO de Asertiva Consulting.
Hoy las empresas hablan cada vez más de sostenibilidad, propósito y bienestar. Sin embargo, pocas veces esos conceptos se trasladan al corazón de la gestión: la estrategia. Planificar no solo es definir metas o indicadores; también implica cultivar las condiciones humanas que harán posible alcanzarlas.
Estamos en ese punto del año en que los equipos directivos se reúnen para definir el plan de 2026. Las reuniones de planeamiento suelen girar en torno a los mismos temas: resultados, procesos, eficiencia, crecimiento y proyecciones financieras. Pero entre tantas cifras e indicadores, a menudo se deja fuera una pregunta esencial: ¿quiénes necesitamos ser para lograr lo que nos proponemos?
Lee también: Liderazgo ético y con propósito: ¿Por qué es un imperativo para las empresas?
El factor humano —esa energía invisible que sostiene toda estrategia— no es un indicador cuantitativo más. Los resultados de negocio, por positivos que sean, no son sostenibles si las personas que los ejecutan no tienen la convicción y la conexión necesaria para mantener el ritmo. La salud emocional, la confianza y la claridad de propósito son tan determinantes para el desempeño como cualquier métrica operativa.
¿De qué sirve un plan perfecto si el equipo opera en piloto automático o se fragmenta ante la primera crisis? La estrategia, en última instancia, se ejecuta a través de personas: líderes que inspiran o desgastan, colaboradores que se conectan o se aíslan, equipos que cooperan o compiten internamente.
En ese sentido, comparto algunas recomendaciones básicas para esta etapa tan relevante:
- El planeamiento no debería empezar por los números, sino por las conversaciones. En mi experiencia acompañando procesos de planeamiento y evolución cultural, este es el momento ideal para propiciar conversaciones profundas y, a veces, difíciles. Por ejemplo: si la meta es aumentar la innovación, ¿qué comportamientos necesitamos fomentar? ¿Curiosidad, apertura al error, colaboración genuina? Si el reto es integrar áreas, ¿basta con diseñar un organigrama o debemos fortalecer la empatía, la escucha y la presencia en nuestras interacciones diarias?
- Es clave fijar metas ambiciosas junto con un plan sólido para desarrollar las habilidades y la cultura que las harán posibles. El planeamiento estratégico no sólo define qué se busca alcanzar, sino qué tipo de cultura se necesita para lograrlo. Implica afinar mindsets, no solo metodologías, y entender que detrás de cada resultado sostenible hay una evolución humana que lo respalda. Un plan sólido requiere alinear las metas con el nivel de madurez del talento y la cultura interna.
- Es importante mantener la conexión con el propósito y el bienestar. Los equipos que se reconocen entre sí, confían y disfrutan el proceso alcanzan resultados más sostenibles y consistentes.Cuando el planeamiento se hace con enfoque humano, los objetivos dejan de ser solo compromisos escritos y se convierten en compromisos vividos. Los equipos no se limitan a ejecutar un plan; se movilizan desde una convicción compartida, alineando resultados con sentido.
El planeamiento del 2026, más que una hoja de ruta operativa, puede ser una oportunidad para rediseñar quiénes somos como organización y qué lugar ocupa el bienestar en nuestra manera de trabajar. Porque el verdadero plan estratégico no vive en un dashboard: vive en los acuerdos sobre cómo pensamos, nos relacionamos, colaboramos y actuamos.
Además: Formar líderes que transformen el Perú: ¿Por qué es una oportunidad impostergable?
Finalmente, la estrategia también se siente. Y cuando está alineada con el desarrollo humano, deja de ser solo un plan: se convierte en una experiencia colectiva de crecimiento.
Sobre la autora:
Maisa Mercado es CEO de Asertiva Consulting.
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
