El cuidado no es un asunto privado. Es una necesidad social y económica que debe empezar a asumirse como un asunto prioritario que beneficia a las mujeres, familias, empresas y a la sociedad en general, dice Andrea de la Piedra, CEO de Aequales.
Este #8M llegó en un contexto de alta violencia y retrocesos en materia de política pública para las mujeres y también en un momento particular en el Perú donde las escuelas nuevamente están cerradas, esta vez por la crisis energética.
Esto, sin duda, genera un impacto en materia educativa pero también nos demuestra que no pensamos en quienes cuidan cuando se toman decisiones para nuestro país.
¿Qué pasa con una mamá soltera cuando tiene que trabajar y el Gobierno anuncia que no hay clases? ¿Cómo se organiza una familia cuando ambos padres trabajan de forma presencial y no tienen con quién dejar a sus hijos? Incluso cuando existe la posibilidad de teletrabajo, acompañar a los niños en clases virtuales o atender sus necesidades mientras se trabaja muchas veces se vuelve simplemente imposible. Quienes somos madres sabemos que trabajar en casa con hijos pequeños suele implicar interrupciones constantes.
Lee también: Esta startup quiere usar minirobots para tratar el Alzheimer
Sin cuidado no funciona ninguna familia, pero tampoco ninguna economía. Sin embargo, gran parte de ese trabajo sigue siendo invisible y atendido como un asunto privado. Cuando el Estado no acompaña los cuidados —o incluso toma decisiones que lo dificultan— las familias, y especialmente las mujeres, asumen las consecuencias.
Esto también interfiere en que las mujeres puedan participar o permanecer en el mercado laboral. No en vano el 40% de madres en Perú salen del mercado laboral luego de tener su primer hijo.
Hay algo que los países sí pueden hacer frente a esta problemática: diseñar políticas de cuidados. Algunos países de la región ya han avanzado en esa dirección. Chile Cuida, por ejemplo, es una reciente política pública que busca articular servicios, programas y políticas del Estado para apoyar tanto a las personas que necesitan cuidados como a quienes los brindan, integrando sectores como salud, desarrollo social y empleo. En Bogotá, las Manzanas del Cuidado concentran en un mismo territorio servicios para personas cuidadoras y dependientes, como guarderías, formación, atención social y espacios de descanso para quienes cuidan.
En Perú, algunas estimaciones señalan que solo el trabajo de cuidado realizado por mujeres podría equivaler a alrededor del 23% del PBI, con un valor económico superior a S/200 mil millones al año. Aun así, sigue siendo un trabajo que permanece mayoritariamente invisible en las políticas públicas o planes de gobierno.
El cuidado no es un asunto privado. Es una necesidad social y económica que debe empezar a asumirse como un asunto prioritario que beneficia a las mujeres, a las familias, a las empresas y a la sociedad en general.
Sobre la autora:
Andrea de la Piedra Garcia es CEO y cofundadora de Aequales y miembro de Women Corporate Directors (WCD).
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.
