La minería está entrando en una nueva etapa, una donde la ventaja competitiva no depende solo de lo que hay en el subsuelo, sino de la capacidad para extraerlo de forma inteligente, eficiente y responsable.
Durante décadas, la industria minera ha competido en torno al acceso: quién posee los mejores yacimientos, en las jurisdicciones más estables y con los menores costos de extracción. Ese modelo se agotó. Hoy, la ventaja competitiva en minería ya no es solo geológica, es tecnológica.
A medida que los yacimientos son más profundos, complejos y difíciles de procesar, que la demanda se acelera, y que las exigencias sociales y ambientales aumentan, la tecnología ha pasado de ser un “nice to have” a un requisito fundamental.
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Las empresas que inviertan e innoven más rápido serán capaces de garantizar el suministro de minerales que el mundo necesita para un futuro más próspero y sostenible.
EL FIN DEL MINERAL “FÁCIL”
La industria minera enfrenta una realidad estructural: el mundo se está quedando sin depósitos sencillo de encontrar y extraer. Los recursos de alta ley y cercanos a la superficie ya han sido, en gran medida, descubiertos y explotados. Lo que resta son yacimientos más profundos que requieren operaciones subterráneas más intensivas en capital, leyes más bajas que implica procesar más material para obtener el mismo volumen de producto, y mineralogía más compleja que incrementa el costo del procesamiento.
Esto ya es evidente en commodities clave como el cobre. A nivel mundial, las leyes promedio de cobre han caído de ~1,5% en los años 90 a ~0,6–0,7% en 2024. Esto implica que hoy se necesita procesar 2–3 veces más material para obtener la misma cantidad de cobre.
A través de innovación, se está avanzando en viabilizar métodos de extracción más efectivos (como lixiviación in-situ en cobre) y nuevas tecnologías de procesamiento (procesamiento en seco, plantas modulares completamente autónomas, y biolixiviación avanzada que permiten acelerar la recuperación de minerales complejos). Ello están haciendo posible procesar minerales de menor ley, reduciendo el uso de agua, reactivos, energía e impacto en la superficie.
UNA DEMANDA SIN PRECEDENTES
Al mismo tiempo, la demanda de minerales se está acelerando, impulsada por la electrificación, las energías renovables y la infraestructura digital. Cobre, litio, níquel y tierras raras ya no son commodities de nicho; son insumos estratégicos para la economía global. El desafío no es solo producir más, sino producir más rápido.
Sin embargo, los proyectos mineros son inherentemente lentos. Los ciclos de exploración pueden tomar más de una década, los procesos de permisos son cada vez más complejos y los tiempos de construcción son largos. Sin intervención tecnológica, la oferta difícilmente podrá seguir el ritmo de la demanda.
Es aquí donde la exploración impulsada por inteligencia artificial capaz de predecir la mineralización antes de perforar, la perforación sin contacto, y gemelos digitales que optimizan operaciones en tiempo real, comienzan a jugar un papel clave. Ello sumado a plataformas integradas de datos geológicos y simulación avanzada de proyectos, permiten reducir la incertidumbre, acelerar la toma de decisiones y comprimir los tiempos de desarrollo.
La velocidad, en este contexto, no es solo una ventaja operativa, es una necesidad estratégica.
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ESG EN EL CENTRO DE LA INNOVACIÓN
Más allá de la geología y la demanda, la minería enfrenta una tercera gran presión: la sostenibilidad. La licencia social y el respaldo de inversionistas está directamente vinculado a la capacidad de las empresas mineras de producir no únicamente más pero mejor.
En este sentido, el ESG es un catalizador de innovación. El agua constituye uno de los recursos más críticos para la actividad minera, y su creciente escasez no solo limita la continuidad operativa en regiones estratégicas, sino también la generación de valor en industrias adyacentes, particularmente en la interacción entre minería y agricultura (tema para el siguiente artículo). Asimismo, las emisiones de carbono y los procesos de remediación de pasivos ambientales mineros se encuentran bajo una presión regulatoria e inversionista cada vez más estricta, elevando los estándares de desempeño ambiental para el sector.
Invertir en innovación ha abierto una gama amplia de posibilidades para gestionar el volumen y manejo de residuos, a través del reprocesamiento de relaves y enfoques circulares que permiten capturar valor adicional de operaciones existentes. Desde procesos hidrometalúrgicos avanzados, hasta sensores geotécnicos inteligentes con monitoreo predictivo basado en IA, revalorización de relaves mediante geopolímeros, y soluciones de “zero-waste mining” basadas en circuitos cerrados de agua y materiales.
LA TECNOLOGIA MINERA ES UN BUEN DEAL
Finalmente, es importante reconocer que las tecnologías mineras no solo habilitan la operación, sino que constituyen en sí mismas una oportunidad de inversión altamente atractiva. En los últimos años, startups tecnológicas vinculadas al sector han demostrado una capacidad notable para multiplicar su valorización de manera acelerada. Esta dinámica se refleja en el flujo de capital: solo en 2024, las startups mineras captaron más de US$2,3 mil millones en venture capital, especialmente en áreas como automatización, sostenibilidad y analítica avanzada.
Un caso emblemático es KoBold Metals, una startup enfocada en exploración mediante inteligencia artificial, respaldada por inversionistas como Breakthrough Energy Ventures y Andreessen Horowitz. La compañía ha levantado más de US$500 millones en capital y alcanzado valorizaciones cercanas a los US$3 mil millones, posicionándose como uno de los principales referentes de cómo la tecnología puede escalar rápidamente dentro del sector minero.
Este crecimiento ha capturado la atención del ecosistema global de capital de riesgo, así como de inversionistas corporativos y privados, que han incrementado de forma sostenida su exposición a tecnologías aplicadas a la minería. En este contexto, la inversión en innovación deja de ser únicamente un componente del gasto operativo o de capital, y pasa a consolidarse como una tesis de inversión con retornos propios.
CONCLUSIÓN: LA NUEVA FRONTERA MINERA ES TECNOLÓGICA
La minería está entrando en una nueva etapa, una donde la ventaja competitiva no depende solo de lo que hay en el subsuelo, sino de la capacidad para extraerlo de forma inteligente, eficiente y responsable. La tecnología es el puente entre el potencial geológico y la creación de valor real.
Entonces, en un mundo que necesita más minerales, más rápido y con menor impacto, innovar ya no es opcional, innovar es el único camino posible.
Sobre la autora:
Mariel Renteria es CEO de Paxion
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