Los parques industriales bien planificados no sólo dinamizan la economía, sino que ordenan el territorio, potencian la competitividad urbana y sientan las bases de un desarrollo más sostenible e inclusivo hacia las próximas décadas, dice Jorge Gagliardo Velaochaga, vicepresidente de Desarrollo Industrial de Grupo Centenario.

El suelo industrial atraviesa un rally de demanda en Lima, Lima Regiones y Callao. Este creciente interés se debe al fortalecimiento de la conectividad marítima y terrestre a nivel nacional, respaldado por una cartera nacional de 25 proyectos de transporte cuya ejecución se prevé para los próximos dos años. Entre los principales factores que explican este fenómeno destacan el desarrollo de los puertos de Chancay y Callao, la consolidación de Lurín como un hub logístico estratégico y las mejoras en la red vial para el tránsito pesado.

Esta distribución entre Lima Sur y Lima Norte evidencia una clara descentralización de los terrenos industriales. Según la consultora Binswanger, la zona de Callao -Ventanilla lidera esta expansión con más de 47.000 m², mientras que Lurín se mantiene a la cabeza en el sur con una disponibilidad de Clase A del 43%. Ambos sectores comparten criterios clave de selección por parte de las empresas, tales como la proximidad a vías principales y alternativas, así como la integración con proyectos urbanos e industriales en la zona.

Frente a esta creciente demanda, surge el desafío de encauzar el crecimiento del mercado para evitar el desbordamiento, la escasez de terrenos o la proliferación de alternativas informales y de baja calidad. En ese sentido, la reciente actualización de los lineamientos para la gestión de parques industriales constituye un paso fundamental hacia el orden y la formalidad, enviando una señal clara sobre la prioridad que tiene el país de ofrecer un entorno predecible y eficiente para la inversión industrial.

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Esta medida va más allá de un simple ajuste normativo. Al fortalecer los criterios de evaluación para parques industriales de relevancia nacional, el Estado brinda mayor certeza técnica y jurídica para impulsar una nueva etapa de desarrollo productivo. Muestra de ello son las recientes incorporaciones al Sistema Nacional de Parques Industriales (SNPI), las cuales demuestran cómo el cumplimiento de los estándares del Ministerio de la Producción permite proyectar inversiones estimadas en cerca de US$400 millones a nivel nacional.

Este avance nos acerca a la experiencia internacional, donde los parques industriales modernos han dejado de ser solo centros logísticos para convertirse en entornos de planificación integral con áreas verdes, ciclovías, viviendas y servicios complementarios como el bodegaje. Este último ha cobrado especial fuerza impulsado por el auge del e-commerce, sector que absorbió más de 83.000 m² tan solo en 2024.

A su vez, el contexto global e itinerante demuestra una acelerada transformación impulsada por los avances tecnológicos. Las compras online redefinieron los hábitos de consumo y la operativa empresarial, una dinámica que hoy se profundiza con la Inteligencia Artificial (IA) al automatizar compras y procesos productivos, reduciendo tiempos y optimizando costos. De acuerdo con la firma de market research Fortune Business Insights, la IA ya aporta un valor de US$9.700 millones a la manufactura global.

Dichas tendencias representan una valiosa oportunidad para acelerar la modernización del mercado de parques industriales, contribuyendo no solo a la productividad, sino también a un ordenamiento territorial más sostenible que articule el crecimiento de las ciudades, la conectividad logística y el desarrollo de las comunidades del entorno.

En un país con grandes brechas de infraestructura por cerrar y retos urgentes de productividad, establecer reglas claras equivale a construir futuro. Los parques industriales bien planificados no sólo dinamizan la economía, sino que ordenan el territorio, potencian la competitividad urbana y sientan las bases de un desarrollo más sostenible e inclusivo hacia las próximas décadas.

Sobre el autor:

Jorge Gagliardo Velaochaga, vicepresidente de Desarrollo Industrial de Grupo Centenario.

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