Ambipar Environment, que administró la gestión de residuos de proyecto Quellaveco, hoy cuenta con dos plantas en Perú (en Lima y Arequipa) con una capacidad de valorización de 30 mil toneladas anuales de residuos. Matias Lagos, CEO de Ambipar Environment para Latinoamérica, cuenta a Forbes que la meta en la región es quintuplicar las toneladas valorizadas que tienen hoy para el 2030.
En los últimos años, la preocupación de las empresas por cuidar el medio ambiente y los recursos naturales ha crecido, ya sea por temas regulatorios, por la exigencia de los consumidores o los inversionistas, o por los estándares establecidos por las mismas compañías. América Latina no se queda por detrás. Un estudio elaborado por la OCDE en 2023 identificó que las empresas que representan el 83% de la capitalización bursátil de América Latina divulgan información sobre sus avances en sostenibilidad, lo cual incluye temas como el manejo del agua, el impacto en la biodiversidad, entre otros.
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El avance que muestra la región es bien conocido por Ambipar Emvironment, compañía que ha venido acompañando en los últimos años el proceso de transformación de diversas industrias, tanto en gestión de residuos como en sus procesos para adoptar el modelo de economía circular. La firma —perteneciente al grupo brasileño Ambipar— se dedica a brindar soluciones a problemas ambientales de diversas verticales, siendo la minería, la industria del papel y celulosa y la industria de la producción de proteínas las que más demandan sus servicios. Actualmente, la compañía cuenta con operaciones en Perú, Chile, Colombia y Paraguay.
Con respecto al Perú, hacia fines del 2024, la compañía ha logrado valorizar un total de 60.610,59 toneladas de residuos sólidos generados por sus clientes a nivel nacional y registró un crecimiento del 14% en sus ingresos. Con base en este desempeño, la meta para el 2025 es incrementar este volumen en un 25% y sus ingresos en un 20%, resultados que serán impulsados por las capacidades adicionales que están implementando, cuenta a Forbes Matias Lagos, CEO de Ambipar Environment para Latinoamérica.
«Perú ha compensado un poco el crecimiento que ha tenido con la disminución de algunos negocios, que específicamente eran muy grandes. Por ejemplo, nosotros administrábamos toda la gestión de residuos de la construcción del proyecto Quellaveco. Al ser un proyecto de construcción que tiene un comienzo y un fin, a diferencia de los proyectos donde nosotros hacemos operación continua, nos significó una reducción importante de nuestra facturación en Perú. Por lo tanto, Perú, entre ese efecto de disminución y el crecimiento de los otros servicios, ha vivido como en una planicie», explica el ejecutivo. También espera que, en los próximos años, en la medida que vayan incorporando más capacidades, el crecimiento sea más agresivo, como el que experimentó la compañía entre el 2017 y 2021.
Actualmente, Ambipar Environment Perú cuenta con una capacidad de valorización de más de 10 mil toneladas anuales en su planta de Gestión Integral de Residuos Industriales (GIRI) Lima Sur, ubicada en Villa El Salvador, en la que se tratan residuos aparatos eléctricos y electrónicos, chatarra ferrosa y no ferrosa, papel, cartón, plásticos, entre otros. Asimismo, en agosto del 2024, inauguraron el ecoparque Majes Ariq Punku, en Majes, Arequipa, habilitando la valorización de más de 20 mil toneladas anuales de residuos sólidos peligrosos y no peligrosos, enfocados en la valorización de residuos de la minería.
Para el 2025, añade Lagos, la compañía tiene proyectado un crecimiento continuo en su capacidad operativa con nuevas infraestructuras en Piura, Trujillo, la sierra central y Lima Norte.
LOS RESIDUOS EN LATINOAMÉRICA
El ejecutivo está convencido de que se requiere «un cambio radical en las capacidades actuales del mercado para organizar los residuos en Latinoamérica». Es así que la meta de Ambipar Environment es, para 2030, multiplicar por cinco la cantidad de toneladas valorizadas que hoy tienen en la región. La empresa también planea seguir realizando inversiones de manera cautelosa e ingresando a nuevos mercados, comenta su vocero.
«Eso pasa, primero, por conseguir nuevos clientes y poner más capacidad para absorber la demanda de los clientes. Y también por transformar a los clientes actuales que hoy día gestionan sus residuos de una manera lineal y que [así] esos residuos terminen en un relleno sanitario», explica.
En ese sentido, indica que Chile es el país donde ven un mayor dinamismo por sus servicios. «Se ve un mayor interés tanto a nivel regulatorio como a nivel social y empresarial. Es donde hay más conciencia sobre la importancia de la economía circular. Estamos sintiendo ese dinamismo en el mercado, a pesar de que en Chile hay bastante competencia también», dice. Justamente, el año pasado, inauguró el centro de pretratamiento de residuos sólidos no domiciliarios provenientes de sectores industriales y de los envases y embalajes domiciliarios, catalogado como uno de los más modernos de la región. También resalta que el mercado colombiano muestra dinamismo.
Respecto a nuevas adquisiciones, el ejecutivo no descarta la idea. En la región, compraron en los últimos años cuatro empresas para completar su portafolio de soluciones. Tres de esas compras fueron en Chile, una en Colombia y otra en Perú. Sin embargo, destaca que el foco de la compañía está en el crecimiento orgánico y en el desarrollo de capacidades propias. «Creemos que hemos fortalecido la tecnología y las capacidades internas. El foco hoy está mucho más en replicar esas tecnologías y capacidades que están en otros países hacia otras partes. No descartamos hacer adquisiciones, pero te diría que no es el foco principal», finaliza.
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