La marca de moda ética sostenible Kené Kaya emerge en la industria local con un modelo de cocreación que visibiliza la autoría creativa de las artesanas shipibo-konibo en las pasarelas internacionales. La fundadora de la marca, Alessandra Durand, prepara su siguiente colección, en la que usará un biocuero hecho a base de residuos de uva de pisco y que será presentada en la Semana de la Moda de Shanghái o Tailandia.
El interés de Alessandra Durand por la Amazonía inició hace unos 20 años. En ese entonces, realizaba una maestría en Desarrollo Sostenible en la Universidad de Stanford y Oxford, y enfocó su tesis en el impacto de las industrias extractivas en la Amazonía peruana. Fue en medio del trabajo de campo en la selva entrevistando a distintas comunidades que empezó a aprender más a profundidad sobre los pueblos originarios, su arte textil y su riqueza cultural. “Siempre sentí que la selva era la parte olvidada del Perú. […] Me parecía interesante que casi nadie sepa de la Amazonía peruana, de la riqueza cultural que hay, porque existen más de 51 pueblos originarios. El 93,3% de la población indígena está en la Amazonía peruana y en la moda peruana nadie estaba trabajando con ese arte textil”, recuerda.
Fue esta perspectiva la que la impulsó a fundar la empresa social de moda Kené Kaya, la cual fusiona los patrones “kené”, el arte ancestral y el diseño contemporáneo, bajo un concepto de colaboraciones éticas y prácticas sostenibles. El primer acercamiento de la marca fue con la comunidad shipibo-konibo de Cantagallo ofreciendo ayuda humanitaria en medio de la pandemia. Fue luego de este apoyo que inició su colaboración con el colectivo de artesanas de Cantagallo; desde entonces, han cocreado una serie de colecciones presentadas en pasarelas internacionales. Una de las más recientes se llevó a cabo el año pasado en la Semana de la Moda de Nueva York, con la colección “Amor Ancestral SS26”, cocreada por la lideresa de Cantagallo Olinda Silvano, la Asociación de Madres Artesanas Shinan Imabo y Durand. En el desfile participaron tanto Durand como Silvano.
Esta reinterpretación del arte textil indígena también le ha permitido a Kené Kaya realizar colaboraciones con marcas de talla internacional como Everlast. Así, crearon conjuntamente una colección cápsula que fusiona el boxeo con el diseño kené —con artículos como guantes de boxeo pintados a mano—, la cual fue presentada en el Miami Swim Week 2025. La marca también ha ganado notoriedad en los últimos años al ser la encargada de vestir a la banda de cumbia amazónica psicodélica Los Mirlos en su debut en el festival de música Coachella.
EL MODELO DE COCREACIÓN
Desde el nacimiento de Kené Kaya, Durand tenía claro que el centro de su propuesta iba a ser la cocreación verdadera. En esta, el diseñador no impone su visión, sino que trabaja de igual a igual con las artesanas. Así, las artistas que trabajan con la marca son reconocidas como las creativas que son en las prendas y accesorios de las colecciones. Además, ganan un porcentaje de cada producto vendido.
“Olvidamos que los artesanos tienen un aporte enorme creativo porque tienen décadas [de conocimiento] y hasta más experiencia que nosotros. Por ejemplo, en la comunidad shipibo-konibo, las artistas son entrenadas desde que son niñas en lo que es el lenguaje visual y [les
enseñan] a interpretarlo a través de la artesanía, los bordados y el arte textil que está pintado a mano”, comenta Durand.
Esta relación de igual a igual ha permitido crear un diálogo constante, ideando distintas maneras de integrar el Kené en piezas donde nunca se ha hecho, y sin perder su esencia; y con creaciones que pueden nacer desde la diseñadora o la artesana. “El resultado siempre es muy único, siempre estamos innovando a ver cómo podemos integrar el Kené en distintas formas. En mi presentación del año pasado en el Fashion Week de Nueva York, por ejemplo, hicimos corbatas por primera vez. Fue uno de los productos más populares de esa colección”, acota.
Durand reconoce que hablar sobre sostenibilidad en la moda en el Perú es cada vez más común. Sin embargo, se observa muy poca transparencia en la relación que tienen las marcas con los pueblos originarios, comunidades de artesanos y colectivos con los que trabajan.
En ese sentido, la realidad es que la moda ética en el Perú aún se encuentra en una etapa inicial de desarrollo, con marcas que constituyen la sostenibilidad en el eje central de su modelo de negocio, pero con otras que son más tradicionales y que han comenzado a incorporar prácticas sostenibles dentro de sus procesos o propuestas de diseño, considera María Ximena Villarán, directora de la carrera de Diseño y Gestión de la Moda de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC).
“Si bien en los últimos años se observa un mayor interés por promover una producción responsable, reconociendo a algunas comunidades, esto ha sido impulsado principalmente por las tendencias y exigencias de los mercados internacionales, aunque siguen existiendo grandes desafíos para su evolución. En muchos casos, el trabajo con artesanos y comunidades se continúa desarrollando bajo esquemas informales, lo que dificulta controlar y garantizar condiciones laborales adecuadas, remuneraciones justas y acceso a los beneficios, como pueden ser compartir las ganancias del producto vendido, pues al utilizar técnicas ancestrales se debería dar un beneficio mayor al artesano o a su comunidad”,
considera la catedrática.
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Desde la mirada de la fundadora de Kené Kaya, el pago justo es lo mínimo que una marca debe cumplir. Otras dimensiones que las marcas de moda ética deberían tener es invertir en las comunidades con las que trabajan y dar reconocimiento a las artistas. “Para mí es muy importante [el reconocimiento a las artesanas] a través de las plataformas internacionales donde estamos presentando el trabajo [kené], como lo fue la presentación final de Los Mirlos el año pasado. Sobre esto, hicimos un documental de las artistas en Cantagallo, sobre cómo llegaron las prendas de Cantagallo al escenario de Coachella”, cuenta. Al respecto, Villarán considera, además, que una de las ventajas económicas de seguir esta propuesta de cocreación es ampliar las oportunidades de las marcas a acceder a mercados internacionales, donde los estándares de comercio justo y relaciones formales de trabajo son no solo valorados, sino solicitados como requisito para entablar relaciones comerciales.
HERENCIA CULTURAL
Otra arista muy relevante para Durand es visibilizar la identidad cultural de los pueblos amazónicos. En ese sentido, lanzó una colaboración con Shipibo FC, un club de fútbol femenino formado por jóvenes shipibo-konibo de Pucallpa, gracias a la cual el 20% de las ventas se destina al fortalecimiento del programa deportivo del equipo. Las camisetas cuentan con la iconografía kené en distintos colores, inspirados en símbolos de la cosmovisión amazónica. La marca, asimismo, busca internacionalizar el kené como patrimonio vivo contemporáneo; y es en ese frente que ha estado a cargo de la dirección creativa de los looks de Los Mirlos para la gira promocional de su más reciente álbum The World Meets Los Mirlos. Esto ha incluido tanto las prendas como la
bisutería que ellos tienen puesta en todas sus presentaciones.
Todos estos esfuerzos, considera Durand, estarían teniendo frutos ante su objetivo mayor,
que es que existan más reconocimientos para los artesanos de la Amazonía y el público peruano tenga en mayor estima el minucioso trabajo del arte kené. “La mayoría de las ventas sí son internacionales, más [que nada] porque ellos sí quieren pagar el precio, y nosotros creemos en el comercio justo —no podemos cortar el sueldo de las artesanas porque ese trabajo que ellas ponen son horas de esfuerzo y tampoco nos olvidemos que ellas tienen décadas de experiencia— […]. Pero he visto, por ejemplo, que definitivamente están cambiando poco a poco las cosas dentro del Perú. Por ejemplo, cada vez vemos más marcas que están sumándose a hacer [colecciones] cápsulas o enfocarse en la moda amazónica”, comenta.
FUTURO Y PRÓXIMOS PROYECTOS
Los siguientes planes de la marca incluyen innovaciones con los materiales que trabaja. Actualmente, Durand se encuentra trabajando en una nueva colección confeccionada con un biocuero hecho a base de residuos de uva de pisco, una materia prima que está muy ligada con la identidad peruana. La diseñadora resalta que es un producto que hasta ahora no es usado en la escena local. “He estado elaborando esa colección que tomó más tiempo del que pensé, pero el resultado ha sido muy bonito y estoy evaluando en cuál semana de la moda presentarla el próximo
año. Hemos recibido, por ejemplo, invitaciones del Shanghai Fashion Week (China) y del Fashion Week de Tailandia”, relata.
El siguiente paso de la marca es seguir expandiendo su forma de trabajo de cocreación con artesanos de pueblos originarios de otras partes de la selva. Uno de ellos podría ser el pueblo
awajún, presentando su joyería con semillas naturales de la selva en pasarelas internacionales,
considera. Sin embargo, la diseñadora se muestra firme en que todavía tiene mucho por trabajar con el Kené. “[Quiero seguir trabajando en] cómo representar al Perú, la Amazonía peruana y su riqueza cultural en distintas plataformas y proyectos internacionales y culturales para abrir
más espacios en el mundo del arte”, finaliza.
