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Tecnología

Nuestra revista | ¿Qué tanto ha avanzado el internet satelital en Perú?

El uso de internet fijo satelital creció exponencialmente durante la pandemia. Aunque la demanda comienza a sincerarse, su potencial es prometedor. Un nuevo paradigma de telecomunicaciones está en gestación y, en efecto, la llegada de gigantes como Starlink, de Elon Musk, podrían transformar el negocio y redefinir el mercado.

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Foto: Pronatel.

El tsunami de digitalización que causó la pandemia ha contribuido a expandir el uso de tecnologías de comunicación, las cuales han ayudado, a su vez, a cerrar la brecha digital en el país, que alcanzaba al 12,3% de los hogares peruanos al cierre del 2021, según datos del Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel). En efecto, durante el confinamiento, cientos de comunidades, hogares y empresas optaron por contratar servicios de Internet fijo satelital.

Y aunque actualmente la demanda comienza a retroceder tras crecer exponencialmente en 2020 y 2021, el servicio se mantiene dinámico, acelerado por clientes particulares, el Estado y la expectativa del pronto aterrizaje de proveedores globales del servicio al mercado peruano. 

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Así, mientras en el primer trimestre de 2020 el número de conexiones a Internet fijo satelital llegaba a 2.774, el número se disparó a 32.326 en el mismo periodo de 2021 y luego a 43.098 en el mismo lapso de 2022, de acuerdo con Osiptel. Justamente, fue en el segundo trimestre de este año cuando empezó a verse el declive: las conexiones se redujeron hasta 27.887, un tercio respecto a las existentes en el periodo abril-junio de 2021.

La caída se observó en particular en el número de usuarios de Hughes, líder entre las 11 empresas activas en el negocio. Según Osiptel, la base de usuarios en Perú de la empresa estadounidense disminuyó hasta 27.503 conexiones desde las 39.045 que tenía en el mismo período el año anterior.

Pese al reciente decrecimiento (que, según explicó Hughes a Forbes, se debe a factores como el regreso al trabajo y la escuela), la expansión del servicio de Internet fijo satelital en el Perú ha sido notable en los últimos dos años.

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El experto en telecomunicaciones David Chávez la atribuye a dos escenarios simultáneos: la saturación y la ausencia de redes de transmisión terrestre –cableada o inalámbrica– durante el confinamiento. Según dice, hubo una población que estuvo lista para pagar el servicio y lo integró a su estructura de costos. Este público estuvo formado por empresas, proveedores in situ del Gobierno, profesionales independientes y hogares con poder adquisitivo, indicó Chávez. “Pudieron haber sido más”, dice el también profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), al tiempo que explica que la barrera de entrada es su alto costo.

¿Un servicio público?

Desde el Estado, el Programa Nacional de Telecomunicaciones (Pronatel), del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, está aprovechando la tecnología de Internet fijo satelital disponible en Perú como la primera opción de inversión en aquellas zonas donde geográficamente se dificulte implementar fibra óptica o radioenlace.

Se trata de una alternativa cuyo costo mensual es hasta seis veces más elevado que las últimas dos (S/ 6.000 versus S/ 1.000 – S/ 1.500), pero de rápida instalación y que abre camino a la ejecución de proyectos de inversión de largo plazo, explica a Forbes el ingeniero electrónico Christopher Livia.

Justamente, Livia es líder de las iniciativas del Plan Todos Conectados “Conecta Selva” y “Espacios Públicos Digitales (EPAD) en Cajamarca” en Pronatel. Ambas iniciativas están implementando Internet fijo satelital, sobre todo la primera.

“Conecta Selva” partió en mayo de 2021 y, al mes siguiente, empezó a ejecutarse en alianza con Telespazio Argentina, subsidiaria de la corporación homónima especializada en servicios espaciales con sede en Roma, informó Livia.

Con una inversión pública de S/ 91 millones, la compañía está a cargo —hasta mayo del 2024— de la instalación, el despliegue, la operación y el mantenimiento de las conexiones a Internet fijo satelital que la iniciativa proyectó para 1.316 instituciones públicas en 1.034 localidades de la Amazonía, como centros educativos y postas médicas. Hasta inicios de octubre de 2022, había conectado a Internet fijo satelital a 1.304 instituciones en 1.027 localidades, precisaron en Pronatel. El 90% de las localidades carecía de luz eléctrica al momento de la intervención, por lo que tuvieron asimismo que instalar paneles fotovoltaicos, anota Livia.

¿Cómo definieron las localidades? Al respecto, el funcionario indica que la elección de los centros educativos se coordinó con el Ministerio de Educación y se priorizó a aquellos que hubieran sido receptores de equipos terminales ‘tablet’.

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En el caso de los EPAD, describe, son áreas públicas, como plazas, donde el Estado facilita el acceso a Internet gratuito, principalmente, a través de wifi. El año pasado, se crearon 223 en Apurímac, Ayacucho y Cusco, y este año se prevé habilitar 90 en Cajamarca. De estos, 80 funcionarán con wifi y 10 con Internet fijo satelital, provisto por la compañía de origen vietnamita Bitel, puntualiza Livia.

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“Desde Pronatel, no nos cerramos a un único medio de transmisión [de Internet]”, dice Livia, al tiempo que reconoce que la velocidad del Internet fijo satelital disponible en Perú aún no se compara con la de la fibra óptica ni radioenlace. Mientras que con la primera en “Conecta Selva” pueden subir datos a la nube a 4 megabytes por segundo (Mb/s), con las otras dos, en los EPAD, lo hacen a 20 Mb/s, compara. Con esta velocidad es posible revisar mails, navegar en buscadores y ver transmisiones en vivo en un dispositivo, explica Chávez. 

“[En Pronatel] utilizamos cualquiera de las tecnologías que existan en el mercado, siempre con la finalidad de reducir la brecha digital. Ese es nuestro objetivo”, enfatiza Livia.

Al ritmo de la tecnología

Con la evolución de la tecnología, el Internet fijo satelital podría dejar de ser la última opción para el usuario en el mediano plazo. En efecto, la creación de constelaciones de satélites de órbita baja, a menos de 1.000 kilómetros de la corteza terrestre, por parte de empresas como Starlink, de Elon Musk (que obtuvo la licencia de operación en Perú por 20 años en mayo pasado); el Proyecto Kupier (desarrollado por la firma Amazon de Jeff Bezos); o OneWeb, del fundador de E-Space, Greg Wyler, (que ofrece servicios a Telespazio y Hughes); está causando un “cambio de paradigma”, asegura Chávez.

Por lo pronto, el Internet fijo satelital opera en Perú con dispositivos en la órbita geoestacionaria de la Tierra, a unos 35.000 kilómetros del suelo. La menor distancia entre los satélites y las antenas receptoras mejorará la prestación en términos de velocidad, señala Chávez. Si hoy el promedio de carga y descarga de datos es de 20 Mb/s, con satélites más cerca de la Tierra se podrá navegar a 100 o 150 Mb/s, lo que permitiría usar en simultáneo hasta cuatro dispositivos, ilustra Chávez, quien estima que la barrera de entrada que observó antes podría ser menor que la actual.

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En eso coincide Jorge González, experto en hardware de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), quien comenta que los consorcios fabricantes de satélites se han trazado una meta a 2030 para reducir sus costos. Ello podría posicionar mejor al Internet satelital, aunque advierte que las inclemencias en el multiclimático Perú no garantizarían la transmisión de datos. “El Internet satelital no está todavía en ese punto de ser un servicio barato, pero parece que está camino a serlo”, comenta.  “Todo lo que fomente la tecnología satelital como solución global en el mercado, bienvenido sea”, dice al respecto Daniel Losada, vicepresidente de ventas internacionales de Hughes Latinoamérica. El ejecutivo anticipa que, en el primer trimestre del 2023, Hughes lanzará el satélite geoestacionario Júpiter 3, que triplicará su capacidad de transmisión actual. Además, dice que planean ofrecer el servicio de Internet fijo satelital a compañías de telefonía móvil para el despliegue de 5G en provincias y la creación de redes para empresas y el Gobierno. “Todo eso que trae nuevas inversiones, nuevas tecnologías, competencia, [es] bienvenido. Nos mantiene a todos muy dinámicos”, concluye.

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