La clínica especializada en fertilidad y reproducción asistida proyecta invertir más de S/12 millones el próximo año. Su estrategia combina tecnología, criopreservación y alianzas corporativas para ampliar el acceso a los tratamientos.

Hace poco más de 10 años, tres médicos se asociaron para fundar Inmater, una clínica de fertilidad con el objetivo de ayudar a las personas a cumplir el sueño de ser padres. Desde entonces, la compañía ha sido testigo de un cambio de paradigma en la forma de plantear la fertilidad en el país.

“Años atrás, las parejas llegaban porque no podían ser padres y buscaban a un especialista para que los ayude. Ya habían agotado todas las posibilidades y, en muchos casos, era muy tarde. Hoy, factores como el empoderamiento femenino y los avances tecnológicos, incluida la inteligencia artificial, están cambiando la forma en que las personas se relacionan con la industria de la fertilidad al punto de que hemos pasado del paradigma del ‘no podemos (tener hijos)’ al de la planificación y la preservación de la fertilidad hasta la asistencia médica, si la necesitan”, afirma Carlos Aguilar, gerente general de Inmater.

Esta transformación en la industria de la fertilidad ha impactado en su modelo de negocio, que ya no se limita a atender a quienes tienen dificultades para concebir, sino que incluye servicios de planificación y preservación de la fertilidad. “Con este cambio de paradigma, también hemos desarrollado una nueva línea de negocio: la criopreservación de óvulos, embriones y espermatozoides, un segmento que muestra un crecimiento interesante a nivel global”, comenta Aguilar.

Precisamente, la criopreservación se ha convertido en una de las principales apuestas de Inmater para responder a esta demanda creciente. A nivel global, este segmento registra un ritmo de expansión superior al de los tratamientos de fertilización in vitro (FIV), vinculados con la búsqueda de un embarazo. Aunque no hay datos oficiales disponibles para el mercado peruano, Carlos Aguilar precisa que la criopreservación crece entre 15% y 17% anual en el mundo, mientras que los tratamientos de FIV avanzan a un ritmo de entre 6% y 7%.

Para el ejecutivo, esta transformación está relacionada con cambios sociales, como una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral y el interés por compatibilizar la maternidad con otros proyectos personales y profesionales. 

“Cada vez más, las mujeres buscan desarrollar una carrera profesional, continuar sus estudios, especializarse o dedicarse al deporte de alto rendimiento antes de tener hijos. No necesariamente se trata de renunciar a la maternidad, sino de decidir en qué momento quieren asumirla y preservar esa posibilidad. Este cambio ha hecho que la criopreservación se presente como una alternativa para quienes desean postergar la maternidad, sin descartar la posibilidad de tener hijos en el futuro”, explica Carlos Aguilar.

Tecnología y alianzas para competir y ampliar el mercado

Este año, Inmater estima alcanzar una facturación de S/45 millones, lo que representaría un crecimiento superior al 25% frente al año anterior. Para 2027, proyecta invertir más de S/12 millones. “Tenemos un EBITDA superior al 15%, lo cual nos permite sostener reinversiones y financiar nuestros planes de expansión”, indica Aguilar.

Actualmente, Inmater cuenta con cuatro sedes en Lima y con un equipo de 100 profesionales de la salud. La mira para los próximos años está puesta en ampliar su capacidad operativa y evaluar nuevas sedes, tanto en la capital como en otras provincias. 

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La inversión en tecnología es uno de los ejes de la estrategia de expansión de Inmater. La clínica ha implementado equipos de laboratorio, bancos de criopreservación y sistemas de cultivo embrionario time-lapse, que permiten monitorear el desarrollo de los embriones sin retirarlos del incubador. También utiliza herramientas de software e inteligencia artificial para una mejor evaluación y diagnóstico.

Aguilar sostiene que la combinación de equipamiento, software, inteligencia artificial y profesionales especializados ha contribuido a mejorar los indicadores de la clínica. “Tenemos una tasa de 75% de éxito en el primer intento de fertilización. La tecnología y los sistemas alimentados con IA acortan el proceso y son fundamentales en una industria como la salud. Cuando hablo de tecnología me refiero a tres componentes: equipos, software y los profesionales que facilitan diagnósticos mucho más precisos”, dice Carlos Aguilar.

No obstante, el costo de los tratamientos de fertilidad sigue siendo una barrera para ampliar el acceso a estos servicios. Ante ello, Inmater busca involucrar al sector privado en el financiamiento y la difusión de estas alternativas y viene desarrollando un programa piloto con empresas para que ofrezcan mecanismos de apoyo económico a sus trabajadores. 

“Rompamos los tabúes y ayudemos a financiar estos tratamientos. Las empresas pueden ofrecer beneficios como el descuento por planilla para facilitar el acceso. Si una trabajadora es una ejecutiva clave para una fusión, una adquisición o el lanzamiento de un producto, puede querer postergar la maternidad sin renunciar a la posibilidad de ser madre. La empresa puede ayudarla a preservar esa opción. Buscamos incorporar a compañías que pongan a las personas en el centro y traduzcan ese propósito en acciones concretas”, explica el gerente general de Inmater.

En ese sentido, Inmater apunta a concretar alianzas con 100 empresas aliadas en 2027, con las que espera duplicar el número de ciclos de fertilización actual que asciende a 150 al mes.

La estrategia para ampliar el mercado también contempla adaptar las modalidades de pago a las posibilidades de cada paciente. En Lima Norte, por ejemplo, donde Inmater abrió una de sus sedes, la clínica identifica una mayor presencia de trabajadores independientes, con ingresos diarios o semanales que no siempre les permiten acceder al crédito tradicional.

Para atender a este público, la empresa desarrolla alternativas como el pago fraccionado y los esquemas de ahorro previo en la propia institución. “Es una gestión más compleja, pero no por eso menos relevante en magnitud. La necesidad es la misma, solo que las fuentes de generación de ingresos y, por ende, de financiamiento, son diferentes”, acota Aguilar.

La formación médica, otro reto del mercado

La disponibilidad de profesionales especializados es otro de los desafíos de la industria de la fertilidad. Aguilar estima que en el Perú existen alrededor de 13 centros que ofrecen estos servicios y que, en conjunto, realizan unos 10.000 ciclos de fertilización in vitro al año. Según el ejecutivo, Inmater concentra más del 20% de los procedimientos de reproducción asistida del país.

“En el Perú todavía no existe una formación universitaria para esta subespecialidad. Hay esfuerzos por capacitar a profesionales localmente, pero la enseñanza suele darse de maestro a alumno, a partir de la experiencia práctica y la observación, más que en las aulas. Si bien este modelo permite transmitir conocimientos, su alcance es limitado y no logra formar suficientes especialistas. Como resultado, la oferta de servicios se reduce y, ante la inversión que requiere esta actividad y la escasez de profesionales, los precios aumentan y el acceso de la población a estos tratamientos es limitada”, señala. 

“Expandir el conocimiento y ampliar la oferta de profesionales es clave para reducir los costos y hacer más accesibles los tratamientos, poniendo siempre al paciente en el centro. Para ello, la tecnología no es negociable: tenemos que seguir invirtiendo y promover esquemas de financiamiento con empresas, además de involucrar a clubes e instituciones que compartan este propósito. Queremos impulsar un cambio de paradigma para que las personas no acudan a una institución de salud solo cuando enfrentan dificultades para concebir”, concluye Aguilar.