El capitán del barco Mare Doricum emitió una serie de cartas a Repsol el mismo día de los hechos. En estos reclama que la empresa no realizó un operativo de buceo a la terminal para comprobar el estado de la manguera que provocó el derrame de crudo al mar.
El derrame de 6.000 barriles de petróleo ocurrido en la refinería La Pampilla, operada por Repsol, sucedió el sábado 15 de enero. Dos semanas después, siguen saliendo a al luz nuevas versiones que contradicen la versión oficial de la empresa española.
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Esta vez, Giacomo Pisani, el capitán del barco Mare Doricum —involucrado en el vertimiento de crudo y con una orden de inmovilización bajo fianza de S/150 millones (cerca de US$39 millones)— protestó contra la empresa por su manejo de la situación y por no dar suficiente información. Estas acusaciones, cabe señalar, no son compartidas por la compañía.
«La manguera causó el derrame»
En una serie de cartas de reclamos emitidos por Pisani hacia Repsol el mismo día de los hechos, el buque consigna que la empresa no realizó un “operativo de buceo a la terminal para comprobar el estado de manguera de carga flotante que provocó el derrame de crudo en agua de mar».
Ello, aunque el jefe del terminal de Repsol refutó que sí hubo dos inspecciones con buzos con equipos especializados durante la madrugada del domingo 16 de enero, un día luego del derrame.

Repsol destacó que los documentos firmados por Pisani demuestran que la empresa actuó rápido al colocar barreras flotantes para contener el derrame, pero el marino detalló que estas eran insuficientes para cubrir la longitud del buque, que tiene 272 metros de eslora.
La versión del capitán del barco también fue recogida por una delegación de altos funcionarios que visitó el buque, entre ellos los ministros de Ambiente, Rubén Ramírez; de Comercio Exterior y Turismo, Roberto Sánchez; y de Producción, Jorge Luis Prado, además del congresista Edward Málaga-Trillo.
¿Se movió o no el barco?
El máximo responsable del buque reportó que a las 17:25 hora local del 15 de enero, durante la operación de descarga del crudo, se rompieron hasta tres amarras de estribor que lo sujetaban a las boyas del terminal número 2 de la Refinería La Pampilla. La rotura de estas amarras, según insiste la empresa, se dio por un inusitado aumento del nivel del mar causado por la erupción volcánica en Tonga horas antes.
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Tras ello, el capitán del buque afirma que la embarcación no se movió hacia delante ni tocó el PLEM, la plataforma con los colectores de las tuberías submarinas que reciben el crudo del barco a través de unas mangueras.
No obstante, el capitán solicitó a las 17:30 hora local, solo cinco minutos después del incidente, la presencia a bordo de un práctico de la refinería para que volviese a posicionar el barco correctamente, pero este no llegó hasta más de seis horas después, a las 23:05.
Sobre esa demora, Repsol señaló en un comunicado de prensa que «responder a la demora de la solicitud de un práctico en la zona no es competencia de Repsol».
«No pudieron ingresar debido a que las condiciones no eran seguras, por lo que inmediatamente se activó a un segundo equipo de buzos con equipamiento especial», indicó la petrolera.
Forbes Staff / EFE
