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Nuestra Revista| Prendas con alma hechas por tejedoras

El legado ancestral se entreteje con las emociones de mujeres de las comunidades altoandinas y con el ánimo de una pareja que emprendió un proyecto de vida sostenible llamado Pallay.

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Foto: Ares Alanya/Pallay

Las tejedoras muestran sus madejas teñidas con las tonalidades de la naturaleza. Y lo son, literalmente, porque son colores que obtienen de las flores, los cactus, las raíces… Ellas hablan quechua, pero es a través de su labor textil que expresan mensajes todavía más valiosos; sus mantos narran los orígenes de sus habilidades, la conexión con su entorno y aquello que sienten. El diálogo se extiende hasta dar vida a nuevas combinaciones y composiciones irrepetibles.

“Cocrear es soñar en equipo”, dice Alejandra Rivera, quien hace ocho años fundó Pallay junto con su esposo Marcelo Henríquez. El emprendimiento de moda sostenible nació con el ánimo de profundizar en las técnicas textiles que forman parte de la identidad cultural de Perú y el sueño de convertirse en un puente que sirva para revalorar esa herencia que llevan en la sangre las mujeres de las comunidades altoandinas.

Por esa razón, comenta, gran parte de los esfuerzos se han concentrado en empoderar a esas mujeres para que tengan la certeza de que la minuciosa labor que realizan a mano es apreciada y que realmente suma a su canasta familiar. El proyecto comenzó con un grupo de 13 tejedoras de Acchahuata, una comunidad ubicada a cuatro horas de Cusco, que incluso influyó en la elección del nombre de la marca. En quechua, Pallay significa “recoger o cosechar” y también es un término que se utiliza para denominar al proceso de creación de la iconografía textil, a partir de la observación del territorio propio.

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Foto: Ares Alanya/Pallay

UN PASO ADELANTE

La buena nueva es que, en agosto de 2022, se sumaron 23 tejedoras de Chalwaccocha que trabajan con alpaca. Para Alejandra, este es un paso importante en busca de apoyar a más comunidades y, al mismo tiempo, tener una oferta más diversa, pues hasta entonces solo habían utilizado lana de oveja.

La alegría de la comunicadora de profesión se prolonga al hablar sobre la apertura de la primera boutique de Pallay en el centro histórico de Cusco. “Abrimos un punto de venta en Urubamba como una prueba piloto de seis meses, donde compartimos espacio con marcas con los mismos principios que nosotros. Esto nos permitió ganar experiencia y, finalmente, abrir la boutique en julio de este año”, explica, y nos hace saber que, si bien tienen varios planes en mente, lo más importante para Pallay es mantener un ritmo cercano al slow fashion.

EN BENEFICIO DE LA COMUNIDAD

Desde sus inicios, la empresa familiar implementó una zona para que las tejedoras de Acchahuata desarrollaran su laborprotegida de las inclemencias del tiempo. En la actualidad, alista otra en Chalwaccocha. También prepara a las comunidades para que en un futuro puedan ofrecer experiencias de turismo vivencial para dar a conocer sus saberes textiles.

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Esto haciendo énfasis en que, más allá de ser un método, es un modo de pensar y concebir la moda desde una reflexión consciente, ética y respetuosa con el medioambiente, los trabajadores y los consumidores.

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Foto: Ares Alanya/Pallay

“Cada prenda es como una obra de arte, una pieza única, atemporal y heredable. Su creación es un proceso muy dedicado que lleva tiempo. Algunas se demoran más de treinta días en hacerse. Todo se aprovecha. Los retazos se utilizan en intervenciones artísticas y otras piezas para decorar el hogar”.

La proyección de Alejandra respecto a la moda sostenible en Perú es favorable porque “felizmente cada vez hay más consumidores a quienes les interesan las historias detrás de las prendas que eligen y que reflexionan sobre el impacto de sus acciones y decisiones de compra, así como iniciativas con un impacto social positivo”.

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Foto: Ares Alanya/Pallay

No obstante, concluye que todavía falta un largo camino por recorrer y que, para avanzar, es vital reconectar con lo verdaderamente valioso: el origen y aquello que forma parte de la identidad cultural.

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