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Estos cuatro emprendimientos peruanos promueven la equidad de género

Juntas, Loop, Prágol y Mama Qucha son cuatro emprendimientos peruanos que buscan desinstalar estereotipos, cerrar brechas y promover oportunidades económicas para las mujeres.

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Estos cuatro emprendimientos peruanos promueven la equidad de género
Fotos: Karen Candiotti / Mama Qucha.

Emprender no es una labor sencilla. Implica sacrificios y enormes retos para sacar a flote los negocios. Sin embargo, más allá de sus complejidades y de los rubros donde se decida operar, los emprendimientos también pueden estar enfocados a abordar temas urgentes. La equidad de género es una de ellas. El propósito de los siguientes cuatro emprendimientos peruanos es promoverla.

Prágol: la marca de ropa que busca erradicar estereotipos

Carla Paredes, fundadora y CEO de Prágol. Foto: Karen Candiotti/Forbes Staff

Desde muy pequeña, Carla Paredes (36) fue una apasionada del fútbol. No obstante, su carrera como diseñadora gráfica de agencias publicitarias la ayudaría a descubrir otro de sus intereses: la moda. En febrero de 2019, lanzó un emprendimiento que combina esos dos intereses y, además, busca erradicar estereotipos sobre las mujeres: Prágol, una empresa que fabrica y comercializa ropa y accesorios de fútbol para mujeres.

La emprendedora señala que, de pequeña, escuchó frases como “el fútbol no es para chicas” o “deberías estar jugando con tus muñecas” cada vez que salía a jugar fútbol. Conforme fue creciendo y gracias al apoyo de su familia, sintió la necesidad de cambiar la idea que se tenía sobre las mujeres y ese deporte. También se dio cuenta, luego de jugar varios partidos, que había muchas chicas interesadas en practicarlo.  

De acuerdo con la empresaria, la idea de que las mujeres no están interesadas en el fútbol afecta su visibilidad en el deporte, incrementa las brechas de oportunidades y reduce la oferta de productos y servicios dirigidos al público femenino. Fue en este último punto en el que Prágol, cuya marca de prendas y accesorios futboleros llevan el mismo nombre, buscó desarrollarse.

“No teníamos una oferta 100% femenina. Los productos que se encontraban en el mercado se daban como una extensión de marca, como un subproducto de una línea para hombres (ropa unisex). O [se daban] dentro de una marca con una comunicación dirigida a ambos géneros”, recuerda la emprendedora.

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El emprendimiento cerró el 2019 con una facturación anual de S/26.000 (US$6.970). “El pico más alto de ventas lo registramos en julio de ese mismo año, con el lanzamiento de nuestras poleras ‘Perú, Tierra de Futboleras’, diseñadas especialmente para alentar a la selección femenina de fútbol en los Juegos Panamericanos Lima 2019”, explica Paredes.

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Aunque 2020 y 2021 fueron años complicados para sus ventas por la pandemia, el emprendimiento espera fortalecer su crecimiento en 2022 a través de su tienda de comercio electrónico, que será lanzada a mediados de marzo y tendrá alcance nacional e internacional. “[La plataforma] supone llegar a países en donde el fútbol femenino tiene un mayor desarrollo y un mercado más amplio. Esperamos que signifique un incremento de nuestras ventas en 50% en un corto plazo y un crecimiento sostenido en un mediano plazo”, dice la fundadora.

Paredes asegura que el haber creado una marca de ropa futbolera dirigida a mujeres ha impulsado que los organizadores de campeonatos de fútbol amateur se animen a invertir en la realización de eventos de fútbol femenino, ya que sienten que se pueden apoyar en marcas como la suya como auspiciadores. “A su vez, [sienten que eso les permite] ampliar su público y brindar oportunidades [a las mujeres].

Juntas: una plataforma abocada a la educación sexual integral

Maria José Tamayo (25), Antonella Lavaggi (27) y Gabriela Delgado (25). Foto: Karen Candiotti/Forbes Staff

Maria José Tamayo (25), Antonella Lavaggi (27) y Gabriela Delgado (25) se conocieron en un intercambio estudiantil en Singapur cuando eran estudiantes. Durante uno de sus viajes por el sudeste asiático, un cartel en la puerta de un templo les llamó la atención: este decía “prohibido entrar si estás menstruando”.

“Si bien se trataba de una creencia local, esa experiencia nos hizo cuestionar cómo el estigma de un proceso natural como la menstruación, podría ser una limitante para el desarrollo de las mujeres”, recuerda Gabriela Delgado, quien hoy se desempeña como una de las dos CEO de la firma junto a María José Tamayo.

A su retorno a Perú, Tamayo, Lavaggi y Delgado decidieron investigar la realidad de las niñas y adolescentes en diferentes partes del país. Esa investigación les permitió identificar el gran vacío asociado a la educación sexual integral (ESI) en el Perú y fue lo que, finalmente, las motivó a emprender. En diciembre 2020 lanzaron Juntas, una plataforma de ESI que ha sido codiseñada con adolescentes.

Juntas tiene dos frentes que busca atender: la educación y la salud. En su primer año completo de operaciones (2021), se enfocó en sacar adelante su modelo de negocio educativo, donde, principalmente, trabaja con empresas para empoderar a las familias de sus colaboradores y personas de sus zonas de influencia. “Con nuestros productos y servicios educativos no solo hacemos accesible la ESI, sino que promovemos la igualdad de género, fortalecemos el rol de las mamás y papás en la crianza, y empoderamos a las mujeres con herramientas para prevenir situaciones de riesgo y emprender su proyecto de vida”, dice Delgado.

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Delgado señala que se diferencian, principalmente, porque incluyen a las familias de las niñas y adolescentes como parte clave de su estrategia de impacto. “Además, contamos con una metodología de diseño, la cual nos permite entender las necesidades reales de nuestros beneficiarios, desarrollar material que empatice con su realidad y siempre medir el impacto que generan nuestras intervenciones”, comenta.

Desde que empezaron a ofrecer sus productos y servicios al mercado B2B en agosto del 2021, Delgado señala que la firma ha experimentado un crecimiento trimestral del 120% en ventas. Este año el emprendimiento se ha propuesto llevar sus servicios a otros mercados de América Latina.

A diferencia de lo que muchos creen, la ESI Incluye temas como: relaciones saludables con amigos, familia, identidad, consentimiento, violencia, autoestima, entre otros, señala Delgado. “Por ello, quienes la reciban de forma adecuada, crecerán con las herramientas necesarias para decidir por su futuro, enfrentarse al riesgo y respetar a los demás de una manera igualitaria”.

Juntas, hasta el momento, trabaja con diez empresas. Además, ha logrado impactar en 14.500 adolescentes y 750 madres y padres.

Loop: una app enfocada en ayudar a inmigrantes venezolanas

Claudia Esparza, fundadora de Loop. Foto: Karen Candiotti/ Forbes Staff

Conseguir trabajo es más difícil para las mujeres que para los hombres en el Perú. La situación es más compleja si quien busca el empleo es una inmigrante. Por ello, en enero de 2021, Claudia Esparza, empresaria de 44 años, puso en marcha Loop, una app de servicios de limpieza enfocada exclusivamente en conectar a mujeres venezolanas con oportunidades de trabajo en el hogar.

A Esparza, que fue incluida entre las 100 líderes mundiales más relevantes en la lista Meaningful Business MB100 de Reino Unido en 2019, se le ocurrió la idea de negocio cuando, en 2018, se percató de que miles de mujeres venezolanas llegaban a buscar trabajo a Nanas & Amas, una agencia de empleos del hogar que fundó en 2009.

Loop (que significa lazo en inglés) fue desarrollada como una marca de Nanas & Amas. Se financió a través de un fondo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para integrar a los migrantes venezolanos a las comunidades receptoras.

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La app permite al cliente configurar el tipo de casa por tamaño y ambientes, solicitar el servicio para toda la vivienda o solo una parte, y recibir un presupuesto y estimación del tiempo de trabajo. Una vez pagado el importe, la aplicación indica qué socia realizará la limpieza y entrega datos de las mujeres designadas (lo que hacía en su país, su profesión y sus metas). 

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A la fecha, la aplicación cuenta con 92 socias venezolanas. Ellas, que reciben el 75% del precio del servicio (que parte de S/60 o US$16), han atendido a 1.350 clientes. El 75% de los servicios que han ofrecido hasta la fecha fueron solicitados por clientes frecuentes.

Esparza explica que la mujer venezolana inmigrante es hipersexualizada, por lo que suele ser víctima de acoso sexual y caer en redes de tráfico de personas. Y no solo eso: cuando trabaja, suele hacerlo en condiciones de semiesclavitud, hasta más de 60 horas a la semana para obtener ingresos cercanos al 60% del salario mínimo peruano (S/930 o US$249,2). La app buscar revertir esa realidad. Al respecto, Esparza indica que las socias de Loop son mujeres económicamente independientes y que reciben ingresos equivalentes al 80% (e incluso 150%) del salario mínimo, trabajando de 8 a 16 días al mes.

La emprendedora señala que la mayoría de las socias es madre de niños pequeños, por lo que este tipo de actividad les conviene, ya que les permite decidir cuándo trabajar. También, al recibir sus honorarios (las socias presentan recibos como comprobante tributario) en una cuenta bancaria, pueden crear una reputación financiera, agrega la empresaria. “Son mujeres empoderadas, con la capacidad de tomar decisiones sobre su vida en libertad”, afirma Esparza.

Mama Qucha: las bolsas sostenibles que reinsertan laboralmente a las reclusas

Gabriela Marín, fundadora de Mama Qucha, y Alana Linder, socia de la empresa. Foto: Mama Qucha.

En el 2018 —un año antes de que el Gobierno empezara a gravar con impuestos el consumo de bolsas de plástico en establecimientos comerciales—, Mama Qucha fue fundada por Gabriela Marín y Estefanía Guerra, dos administradoras que se conocieron en la universidad. 

Inicialmente, el emprendimiento estaba enfocado en resolver la problemática de las contaminación de las bolsas de plástico en el océano: se dedicaba a la confección bolsas reutilizables y sostenibles. Pero, meses después de su primer lanzamiento, apostaron por que la empresa también tenga un impacto social en mujeres en estado de vulnerabilidad. Así, Mama Qucha decidió ayudar a que las reclusas de los penales que integran el programa Cárceles Productivas tengan un ingreso fijo mensual.

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“Fue una experiencia muy bonita desde el inicio. No solo es que ayudamos a las mujeres a conseguir un trabajo, sino que la calidad del producto mejoró”, recuerda Gabriela Marín

A la fecha, el emprendimiento social ha vendido más de 30.000 bolsas a empresas y al público en general, reemplazando a alrededor de 100.000 bolsas de plástico en el país. La empresa ha llegado a emplear a más de 40 mujeres privadas de su libertad de tres cárceles en los momentos pico de su producción. 

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“La meta es que, cuando salgan en libertad, las habilidades [que adquirieron] las usen para empezar algo propio de ellas”, comenta, tras admitir que, lamentablemente, es casi imposible que las reclusas se inserten laboralmente en una empresa formal. Para ello, antes de la pandemia, realizaron capacitaciones básicas de emprendimiento, finanzas personales y marketing abiertas a todas las internas del programa Cárceles Productivas para que puedan emprender en algún negocio propio luego de salir en libertad. 

Por otro lado, el coronavirus, narra Marín, también significó un momento difícil para la producción y comercialización de los productos (se redujo su presencia en tiendas físicas en las que se empezó a priorizar artículos de primera necesidad). Frente a ello, se enfocaron más en la venta online desde su página web y decidieron ingresar al negocio del reciclaje de plástico y elaboración de productos con este material. El B2B sigue siendo el sostén del negocio. De hecho, Mama Qcha ya ha recibido pedidos de firmas como Entel, Cibertec e Interbank. 

Los planes de la empresa ganadora del Desafío Kunan 2021 en la categoría Impulsa Mujer para este año son ambiciosos. Marín señala que buscan que las ventas en el canal online crezcan en 50%, mientras se preparan para llevar sus productos a más países de América Latina impulsados por eventos online. También buscan que las ventas crezcan en provincias a través de más tiendas.

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*Este artículo fue escrito con la colaboración de Lucero Chávez y Manuela Zurita.

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