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Mercado laboral del Perú: menos productivo, menos equitativo y más precario

La respuesta peruana ante la pandemia, las políticas de reactivación y las políticas laborales del actual Gobierno han afectado la salud del mercado laboral local, asegura Miguel Jaramillo, investigador principal de Grade.

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Mercado laboral del Perú: menos productivo, menos equitativo y más precario
Foto: Andina.

A dos años de la declaratoria de emergencia por la pandemia la COVID-19, resulta apropiado hacer un análisis de lo que esta nos ha dejado. Las restricciones que indujeron la depresión de la economía se han levantado casi por completo, con la notable y frustrante excepción de aquéllas que afectan el normal funcionamiento del sistema educativo.

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La economía ha recuperado sus niveles prepandemia, por lo que es un buen momento para analizar cómo se ha ajustado el mercado laboral. Los datos recién publicados de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2021 muestran cambios estructurales. Esto es consecuencia de la respuesta a la pandemia, las políticas de reactivación y las políticas laborales del actual Gobierno. El resultado central es que nos encontramos con un mercado laboral menos productivo y más desigual y precario que el que se tenía previo a la emergencia sanitaria.

Evolución de la fuerza laboral

Veamos primero el comportamiento de la fuerza laboral en conjunto. Comparando el año 2021 con el 2019, la población en edad de trabajar (PET) -esto es, la potencial fuerza laboral u oferta laboral- aumentó en 3%, consistente con las predicciones de evolución demográfica. No obstante, el hecho más saltante en este conexto es el aumento de la inactividad, que creció 6,3%. Esto se explica por un aumento de más del 10% en el área urbana, el cual fue compensado por una caída de 20% en el área rural. En contraste, la población económicamente activa (PEA) creció 1,8%, impulsada por un crecimiento de 3,1% en el área rural.

En este contexto de crecimiento de la oferta laboral por debajo de la tendencia de largo plazo, la población ocupada cayó 0,1% entre 2019 y 2021 a nivel nacional. Nuevamente, se observa el contraste entre áreas urbanas y áreas rurales: una contracción del empleo en las primeras y un aumento en las segundas. Cuando lo vemos por regiones geográficas, las diferencias son más marcadas. En la costa, el empleo cayó 3,9% en el mismo periodo mientras que en la sierra y selva, esta cifra aumentó en 3.9% y 6.4%, respectivamente.

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Asimismo, se pueden notar diferencias en cuanto al género, edades y nivel educativo de las personas empleadas. Los hombres ocupados aumentaron en 1,2% entre 2019 y 2021. Por el contrario, para las mujeres hubo una caída de 1,6%. Los miembros más jóvenes de la fuerza laboral, aquellos entre 14 y 24 años, muestran un aumento en 4,2% en la ocupación, en contraste con una caída entre los mayores de 25 años. En cuanto al nivel educativo alcanzado, la caída en el empleo afecta a todos los grupos, excepto a trabajadores con secundaria completa. El impacto más fuerte es sobre aquéllos con educación universitaria, cuyo empleo se redujo en un 11,9%. Como consecuencia, el nivel educativo de nuestra fuerza laboral ocupada se ha reducido.

Situación de la demanda

Por el lado de la demanda, entre 2019 y 2021 los sectores que más han contribuido a la creación de empleo han sido construcción (18%) y agricultura (16%). En cambio, el sector que más se contrajo en generación de empleo es el de servicios (-13%). Más importante en términos de la productividad de la economía es que el empleo ha aumentado solamente en las empresas más pequeñas (entre 1 y 10 trabajadores). Según la información oficial, este se incrementó en 5%. En fuerte contraste, en las empresas con más de 50 trabajadores, las más productivas y que pagan mejor a sus trabajadores, el empleo ha caído en un brutal 15,2%. Así, ha habido una reestructuración del empleo hacia el trabajo menos calificado y en empresas de menor productividad.

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Por último, la informalidad es el rasgo más característico del mercado laboral peruano. En el gráfico 1 podemos observar cómo ha evolucionado la condición de formalidad del empleo  desde 2014 hasta 2021. La cifra de personas en condición de informalidad llegó a los 9,45 millones de personas durante el año que pasó, lo cual es un máximo histórico para el país. Además, el número de personas con un empleo formal fue de 3,78 millones de personas en el 2021. Ni remontándonos hasta 2014 podemos llegar a un número tan bajo de personas trabajando en la formalidad. La conclusión que se desprende es que el empleo informal se ha recuperado, e incluso aumentado, con respecto a niveles prepandemia, pero las dificultades se han agravado para el empleo formal.

Fuente: Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

En resumen, tenemos un mercado laboral menos productivo, más inequitativo –con una mayor brecha entre formales e informales– y más precario. Hoy este mercado tiene un menor acceso a beneficios sociales y a la protección de la ley. Esto se resume en la trágica caída del empleo adecuado, el cual se contrajo 10,7%. Nada de esto parece ser de conocimiento de nuestras autoridades. En este contexto, las políticas laborales del Gobierno actual, enfocadas en proveer mayor protección para su clientela política, la pequeña porción de trabajadores formales y de preferencia sindicalizados, no podrían ser más equivocadas.

Sobre el autor:

Miguel Jaramillo es economista e investigador principal de Grade.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.

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