"El mejor regalo que les podemos dar [a las madres] es recordarnos que también podemos tener un rol –desde nuestras empresas o gobiernos– para que su contexto no sea demasiado complejo y difícil", afirma Andrea de la Piedra, CEO y fundadora de Aequales.

Mi mamá enviudó con cinco hijos cuando tenía 37 años. La mayor tenía 15 y la menor 5. Hasta ese momento ella nunca había trabajado en una empresa o terminado la universidad. Con el paso de los años, aprendió sobre ventas y finanzas y trabajó en grandes corporaciones. Muchas veces tenía jornadas de trabajo muy largas y, además, recogía a sus hijos en diferentes puntos de la ciudad. Mi mamá tenía muy poco tiempo para ella en ese momento, pero lo que sí tenía era un trabajo flexible que le daba un ingreso.

Mi abuela Leonor, la mamá de mi mamá, enviudó con ocho hijos cuando tenía 40 años y, a pesar de no haber acabado la universidad, terminó trabajando para una de las universidades más reconocidas del país, donde también tuvo cierta flexibilidad desde el inicio.

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Hace pocos días estuve moderando un panel que me dejó sorprendida y admirada. La empresa había invitado a cinco mujeres que tenían diferentes roles en la organización. Tres de ellas eran madres solteras o divorciadas, cien por ciento a cargo de sus hijos. Nos acompañó Soledad, por ejemplo, que tuvo un bebé prematuro cuando era muy joven que requirió estar casi dos meses en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y terapias por muchos años de su vida. Consciente de que su contexto familiar le iba a requerir mucho tiempo, se vio obligada a renunciar a su trabajo. Al poco tiempo, cayó en la cuenta de que estaba embarazada de su segunda hija y continuó con las terapias y procesos de su hijo. Su esposo, aparentemente abrumado por la situación, se fue de casa. Soledad cuenta que en esa etapa trabajaba de lo que podía: limpieza, reciclaje. E incluso más adelante empezó a llevar cursos que le dieron nuevas herramientas. Hoy, casi 20 años después, trabaja en una gran empresa gracias a ese conocimiento.

Denisse tiene 3 hijos y también los crió sola. En una etapa inicial su familia la ayudó, pero luego ella logró organizarse. Denisse recibió mucha ayuda y sesiones de apoyo psicológico de la empresa para su hijo cuando se enteró que él tenía una enfermedad muy particular. Hoy sus hijos son adolescentes y muy responsables. Ella cuenta con orgullo que se cocinan solos, hacen las tareas, limpian y ordenan la casa y, sobre todo, que se cuidan entre ellos. Esto es algo similar a lo que viví de chica cuando nuestra hermana mayor se encargaba de las compras o nos obligaba a sentarnos todos juntos a la mesa para conversar e incluso enseñarnos a agarrar mejor los cubiertos.

Todas esas familias tienen algo en común: son familias monoparentales lideradas por una mujer. Según la ENAHO, en el 2001 en Perú existían 700.000 familias lideradas por una mujer y en el 2019 llegaban al millón. Según Datum, el primer grupo de familias en el Perú son las tradicionales conformadas por madre, padre e hijos con un 21,8% y, en el segundo grupo, con solo 3% de diferencia, están las monoparentales lideradas por una mujer (18,8% de las familias).

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Además, estas mujeres tienen otra cosa en común. Su empresa ha sido un lugar que se ha adaptado a ellas, que las ha acompañado a crecer y que les ha dado mucha flexibilidad. Quizás una pregunta clave para las organizaciones de hoy es cómo se pueden adaptar a la diversidad de familias y cómo pueden acompañar a las madres que están solas. Creo que la clave está en que las organizaciones se adapten también a las familias monoparentales y entiendan que –en ocasiones– necesitamos modificar las largas jornadas de trabajo. En una época donde vivimos en un mundo workaholic y con exigencia 24/7 va a ser muy difícil para esas madres continuar ahí.

También es clave preguntarnos qué se puede hacer desde el Estado. Si no se logra implementar mejores sistemas de cuidado que puedan recibir a niños y niñas en jornadas más largas, incluso en un contexto donde los colegios tienen horarios partidos, seguirá siendo un camino más complejo para las madres.

Hoy que estoy a dos semanas de ser mamá por segunda vez veo con admiración a esas mujeres que me han educado y acompañado y solo me siento orgullosa de que mis hijas tengan el mejor ejemplo. Así que feliz día, mamás. Creo que el mejor regalo que les podemos dar es recordarnos que también podemos tener un rol –desde nuestras empresas o gobiernos– para que su contexto no sea demasiado complejo y difícil; y que tanto las empresas como el Estado tengan un rol para aligerar esa carga y que logremos hacerlas sentir que no están solas.

Sobre la autora:

Andrea de la Piedra Garcia es CEO y cofundadora de Aequales y miembro de Women Corporate Directors (WCD).

Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Perú.

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